
Culiacán, Sin.- El llamado era urgente, más que en otras ocasiones, la premura era porque el incendio que se reportaba desde el otro lado de la línea telefónica era en una vivienda ubicada frente a los tanques de almacenamiento de hidrocarburos de Pemex en Culiacán y por esa razón un nutrido contingente de socorristas del Cuerpo de Bomberos de Culiacán, Protección Civil y agentes de la Policía Municipal se trasladaron al sitio.
Desde varias calles antes de llegar al sitio del incendio, los cuerpos de emergencia y autoridades policiacas alcanzaban divisar una gran columna de humo negro que se alzaba desde el otro lado del predio dónde están los tanques de Pemex, lo que dimensionaba la gravedad del siniestro.
A llegar los agentes se toparon con un obstáculo, la puerta de la vivienda en llamas se encontraba cerrada y no había nadie que informara si en el interior había personas o estaba solo, por tal motivo uno de los bomberos descendió rápidamente de la unidad de rescate y comenzó a golpear la puerta principal con un objeto de hierro para después de un par de golpes abrir el inmueble.



Luego con líneas de mangueras de una y media pulgada el fuego se comenzó a atacar desde el exterior hasta ir avanzando a las entrañas de la humilde casa que albergaba el infierno de color naranja mientras ardía todo lo que había en el interior, pero luego de algunos minutos los bomberos ganaron la batalla al neutralizar el fuego.
Luego de algunos minutos el espeso humo negro convirtió en un vapor blanco asfixiante e hirviente, para después comenzar a disiparse y revelar a los rescatistas los daños generados por el incendio que acabaron con dos motocicletas de trabajo estacionados en la sala del inmueble, muebles, ropa y material reciclable como bultos de periódico y botellas de plástico y pet.
Cuando todos habían cantado victoria tras revisar el interior y confirmar que no había víctimas, ‘Navolato’ y Tomás, dos bomberos experimentados, descubrieron el cadáver de un felino tirado en medio del pasillo principal de una habitación contigua y al mismo tiempo ambos no pudieron ocultar su preocupación y tristeza al ver al gato barcino de color obscuro y lleno de ollin por el humo que lo asfixio y le quitó la vida.



Para Manuel, el dueño del gato, el ruido que hace el concreto al caer sobre el piso al desprenderse el enjarre del techo mientras plática con los policías no le preocupa, a él le preocupa la muerte de su mascota que según sus propias declaraciones, nunca le puso nombre para no encariñarse con él y que a pesar de que su mascota ya es adulta decidió quedarse con ella hace poco más de un año.
“El gatito llegó solo aquí a la casa, no le quise poner nombre para no encariñarme con él. No sé porque no se salió si podía salirse, había por donde se saliera, pero a lo mejor quedó inconsciente por el humo que tragó”, señala don Manuel mientras sus ojos no pueden fingir la tristeza que la embarga por la pérdida de un animal que lo acompañó durante estos últimos tiempos.
Por su parte, Eduardo el dueño de la casa que se ardió no sabe de la tragedia. Él continúa trabajando, tratando de vender sus periódicos en algún crucero de la ciudad. Según sus propios hermanos desde la edad de 10 años y hace 46 inició a vender periódico por las calles; El Diario, El Sol de Sinaloa, el Noroeste y El Debate, el primero ya desaparecido, los dos siguientes apenas si se venden unos dos ejemplares al día y el único que sigue aferrado es El Debate, pero apenas sacan para comer según los familiares de Manuel que sin saber perdió todo su patrimonio durante este incendio que probablemente fue a causa de un cortocircuito.
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