policías municipales

Culiacán, Sin.- Bajo el amparo de la oscuridad y durante un fuerte aguacero, Edén Alonso fue privado de la vida a balazos por un sujeto empistolado que se cubría el rostro con una especie de pasamontaña o pañuelo para no ser identificado por las cámaras de videovigilancia que había en el sitio donde se cometió el crimen.

Serían entre las 10 y las 10:30 de la noche cuando los vecinos escucharon al menos dos disparos de arma de fuego luego, una pausa y después otros seis o siete tiros seguidos que retumbaron en la zona habitacional de interés social que se ubica muy cerca de la zona conocida como El Mirador, catalogada como uno de los puntos más peligrosos en cuestión de inseguridad.

“Estábamos por dormirnos yo y mis hijos, cuando escuchamos como dos balazos y creímos que eran cuetes, luego no se escuchó nada, pero después se escucharon como seis o siete balazos y nos tiramos al piso porque se escucharon muy cerquita. Aquí estaban mis perros adentro y comenzaron a ladrar asustados. Yo traté de asomarme por la ventana para ver qué es lo que estaba pasando”, señaló uno de los vecinos del lugar.

“Alcancé a ver a un muchacho muy joven que iba casi corriendo por la banqueta. En la mano llevaba una pistola, llevaba la cara tapada con un trapo, parecía un pasamontañas y los vecinos de enfrente me dijeron que también lo vieron. Otros de “arriba” dijeron que era un muchacho joven y que después de los disparos iba caminando muy rápido para abajo”, agregó.

A la hora que se cometió el asesinato de Edén Alonso, el hombre de 59 años de edad, caía un fuerte aguacero que dejó sin luz la colonia.

“Él vivía solo, sin familia, se dedicaba a la reparación de lavadoras y otros aparatos electrodomésticos y él decía que su familia vivía para el lado norte del estado, pero no precisó nunca en qué municipio”, señalaron los vecinos.

“El señor de las lavadoras” como se le conocía en su colonia, era solicitado por los vecinos cuando se les descomponía un aparato eléctrico que él reparaba, también se ocupaba en otras tareas como limpiar los patios de enfrente, podar árboles y realizar reparaciones de albañilería, pero todos coinciden en que era adicto a las drogas y por esa razón siempre andaba buscando el “peso” para poder comprar su vicio.

“Él siempre andaba muy afanado, todos los días lo miraba que se movía de un lado para otro nunca, estaba sin hacer nada, siempre estaba haciendo algo haciendo, un hoyo aquí, cortando árboles, tirando basura, pero siempre haciendo algo para que le dieran dinero. Yo creo que era para comprar droga, porque sí se drogaba, aunque nunca tuvimos problemas con él por robos, ni tampoco porque agregara gente desconocida a visitarlo”, señaló otro de los vecinos.

Pues tampoco después de las 7 de la mañana cuando el servicio de emergencia recibió el llamado sobre una persona inmóvil tirada boca arriba en el patio frontal junto a la entrada de la vivienda y al lugar acudieron elementos del cuerpo de bomberos que cubrieron la guardia de los paramédicos de Cruz Roja que festejaron ayer el día del socorrista y al llegar confirmaron que la persona ya no presentaba signos vitales a causa de disparos de arma de fuego en el rostro y el cuerpo y minutos después arriba al sitio personal de la Policía Municipal que acordonó el área.

Posteriormente arribó a la escena del crimen un grupo especial de la fiscalía general del estado asignados a la dirección de criminalística y servicios periciales y del servicio médico forense para realizar las diligencias de ley en compañía del ministerio público del fuero común y agentes de la policía de investigación del estado que dieron fe del asesinato y del hallazgo de varios casquillos para arma corta.

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