
Culiacán, Sin.- Apenas había pasado poco más de una hora, cuando una mujer vestida con ropa casual descendió de un vehículo compacto acompañada por un empleado de una conocida casa funeraria de la localidad para identificar de manera visual al hombre encontrado asesinado y con huellas de violencia en el interior de una caseta de estacionamiento abandonada de la colonia Centro Sinaloa.
Custodiada por dos hombres de pantalón oscuro de vestir y camisa manga larga blanca con logotipos de conocida empresa mortuoria, la mujer de aproximadamente 40 años, que se dijo era vecina del sector Los Pinos, dijo conocer a medias al hombre que se llevaba en esa caseta que servía como control de un estacionamiento en abandono, ubicado a unos 100 metros del monumento al Caballito, en la esquina de el bulevar Emiliano Zapata y avenida De los Insurgentes.



“Déjame ver si es él, porque yo conozco al señor que se lleva aquí”, señaló al trabajador de la empresa de funerales, mientras hurgaba con la vista el interior de la pequeña caseta de vigilancia de aproximadamente 2 metros por dos que visualmente se apreciaba deteriorada y acondicionada con material reciclable para tapar las ventanas y puertas del lugar.
En el interior yacía el cuerpo sin vida del hombre que hasta ese momento permanecía en calidad de desconocido, el cual estaba tirado boca abajo, a un costado de un viejo sofá de colores amarillo y negro y junto a varias bolsas con basura y material reciclable, pero a la dama se le dificultaba la visibilidad debido al contraste que había entre la luz solar que a plomo caía en el sitio y la oscuridad del lúgubre lugar que celosamente escondía el cadáver del masculino.
“Él es medio gordito, como de 40 años, tiene el pelo largo y se lo amarra con una colita hacía arriba. Tiene varios tatuajes pero no recuerdo cuáles son. Además de que se llevaba aquí, a mí en meses pasados me rentaba una casa que tengo acá arriba -señalando el sector Los Pinos- pero también rentó en otros lugares. Rentaba donde le daban chanza y se quedaba a dormir donde podía”, señaló la mujer mientras esperaba las características del fallecido por parte de las autoridades.


En uno de esos momentos, los agentes investigadores y personal de servicios periciales despejó el espacio de la puerta para dejar al descubierto el cuerpo sin vida que con la luz natural que entraba por la puerta reveló las características, al tiempo que la fémina exclamó “¡sí, es Manuel!”, al tiempo que se llevaba las manos al rostro en señal de asombro, mientras que de su boca se escapaba el sonido articulado por algunas palabras que preguntaban si estaba vivo y qué le había pasado.
Luego de que se le informó que la víctima había sido privado de la vida, la mujer se retiró del sitio, señalando a los funerarios y autoridades que en la zona de Los Pinos todo mundo lo conocía como “Manuel el g…, pero que nadie sabía de dónde era originario, ni quién era su familia, ya que por la condición de calle en la que se encontraba nunca supieron su lugar de residencia fijo, ni tampoco conocieron a su familia.
Luego de que los peritos de la Fiscalía General del Estado dieron fe del hallazgo del cuerpo sin vida de quien por voz de la dama fue identificado de manera extraoficial como Manuel, el cual tenía varios tatuajes en el cuello y el cuerpo, entre ellos el de la leyenda Louis Vuitton, El Gordo, un corazón partido por la mitad de color rojo en la espalda baja, el de Susana y Eduardo en los brazos, el occiso fue depositado en una bolsa mortuoria de color blanco que se colocó sobre la camilla de metal, para luego ser cerrada y sellada con una cinta de color rojo con la leyenda “evidencia”, después fue subido a la panel del SEMEFO, dejando atrás todos sus pensamientos y actividades que tenía pendiente, los cuales fueron separados por el gran abismo entre la vida y la muerte.
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Nota de origen: Encuentran asesinado a un hombre en estacionamiento abandonado de Culiacán
