
Mazatlán, Sin.- Soledad Carranza Alarcón tomó un autobús en la Ciudad de México junto a su esposo, hija, nieta y mercancía alusiva al Carnaval, con el afán de ofrecer sus productos durante la máxima fiesta de Mazatlán.
En el puerto, se encontraron con inspectores de Oficialía Mayor que, al percibir que no traían consigo un permiso actualizado, les dijeron que se retiraran o su mercancía sería decomisada.
El problema es que Soledad y su familia, la cual viven del ambulantaje, solo trajeron consigo pelucas y antifaces, pero al pagar el pasaje para llegar al puerto se quedaron sin dinero para poder comer, básicamente llegaron a probar suerte.
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“Yo llevo como dos años viniendo”
– ¿Espera que sea un buen año?
“Pues si esperamos vender algo porque salimos a vender hoy porque la mera verdad no trajimos dinero para comer y salimos a ver si Diosito nos ayuda. Pero ahorita nos dijeron que no, que no podemos vender porque si no nos van a quitar la mercancía, por eso me vine hasta acá porque mi esposo se fue a ver lo del permiso. Porque no vieron y nos dijeron que no”, relató la mujer.
Para Soledad el Carnaval de Mazatlán representa una forma de llevar el sustento a la casa, ella y su esposo trabajan para darle atención a su hija, quien padece una enfermedad mental y requiere atención, además, son quienes cuidan y velan por su nieta.
Cómo está familia, existen decenas de vendedores que provienen de otros estados de la República, pero desde la edición del 2022 el número de permisos que se expedían para foráneos fue disminuido, al igual que aquellos que son para los tolerados, con el fin de beneficiar a vendedores locales.
De momento Soledad está a la espera de saber si podrá ofrecer sus productos, los cuales son pelucas, antifaces y sandalias, está noche del viernes de Carnaval.
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