
Guasave, Sin.- Para Ana Lorena López Machado, una madre de familia de 62 años de edad, no hay festejo el día de su cumpleaños, tampoco hay fiesta del Día de Las Madres, y es que desde hace nueve años le arrancaron un trozo de su corazón, por lo que la vida de ella y sus cuatro hijos no volvió a ser la misma.
La noche del 06 de febrero del 2014, en pleno día de su cumpleaños, la desaparición de su hijo José Luis Ochoa López, le borró la sonrisa del rostro y la paz de su hogar. José Luis, quien entonces tenía 29 años fue a la tienda al dar la vuelta de su casa, ubicada en la colonia Revolución Mexicana, después ya no se supo nada de él.
“Temprano, como a eso de las 10 de la noche, él iba para la tienda, la tienda está ahí a la vuelta de la casa y ahí fue donde ya no se supo de él. Yo tengo la fe en que lo voy a encontrar vivo porque yo lo sigo buscando”, relató.
La madre buscadora señala con firmeza que en ningún momento sintió el apoyo del gobierno en nada, la frialdad y la burocracia de las oficinas le dejó en claro que si ella no los buscaba nadie más lo haría. Tanta ha sido la falta de empatía que los documentos de la investigación los trasladaron a Los Mochis, dificultando aún más el procedimiento, pues cada viaje implica gastos, ir a una ciudad que no conoce.
“En ningún momento yo sentí apoyo del gobierno en nada, inclusive cuando yo metí la denuncia a los días, hasta yo personalmente a la agencia cuarta llevé los papeles, a los días encontré a la muchacha que me recibió los papeles y le pregunté que, sí que razón me daba de la investigación de mi hijo, ella me respondió que si no me habían hablado no había nada, y a la fecha”, resaltó.
Casi al borde de la locura, porque diariamente por muchos años ella buscaba en los periódicos la aparición de personas asesinadas, iba a dónde le dijeran incluso fuera del estado, recorriendo funerarias, Semefo, o donde le dijeran que había alguna persona en situación de calle o deambulando, para ella todos eran sus hijos.
Años después la invitaron a unirse a Las Rastreadoras, en este grupo las hermana el dolor, se apoyan con el único objetivo de encontrarlos a todos.
La insistencia es clara, aquí ellas no buscan a los culpables, tampoco quieren saber qué los motivó a desaparecer a sus seres amados, les consuela la esperanza de encontrarlos, como estén ellas los quieren de regreso porque en la mesa sobra una silla y un plato humeante de comida espera por ellos en su hogar.
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