
Culiacán, Sin.- Seis años se cumplen de aquel lunes, 15 de mayo del 2017, cuando minutos antes del mediodía, 12 balas le arrancaban la vida a Javier Valdez Cárdenas, escritor, periodista y columnista del Semanario Ríodoce, precisamente a unas cuadras de su centro de trabajo; la noticia de la muerte de ‘El Bato’, corrió como pólvora.
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El popular sombrero ‘Panamá’ que siempre llevaba puesto, quedó junto al cadáver, a la mitad de la calle Rivapalacio, luego de que ‘El Quillo’, ‘El Koala’, y ‘El Diablo’ (este último fue encontrado muerto) lo obligaron a bajar de su vehículo; acababa de tener su junta editorial.
Autor de obras literarias como La Malayerba, Miss Narco y Los Morros del Narco, Javier Valdez siempre se distinguió por ser una persona a quien le gustaba enseñar a los demás, nunca celoso de su experiencia en el periodismo de la nota roja, y con un muy particular doble sentido al hablar, así lo recordó Roxana Vivanco.

La jefa de información del semanario, relató que la muerte del ilustre comunicador no provocó ni siquiera por un segundo que pasara por sus cabezas ‘bajar la cortina’, sino que por el contrario, en honor a Javier, tenían la tarea de seguir comunicando lo que a algunos les era incómodo.
“Su muerte no impidió que se siguiera adelante. Cuando murió Javier, nunca, en ningún momento dijimos, hasta aquí vamos a dejarlo, no se ocupó preguntar, íbamos a seguir adelante con más ganas porque algo tenía que dejar la muerte de Javier y no era precisamente dejar de hacer lo que estábamos haciendo, seguir en el mismo camino en el que estamos, seguir siendo voz de los que no la tienen”, recordó.
Una anécdota que recuerdan con mucho sentimiento es que precisamente ese lunes 15 de mayo, por alguna razón que no conoce, una compañera de la redacción tomó un sombrero, y se tomó una fotografía, acción que replicaron todos los presentes, eso a Javier le pareció tan gracioso al punto de que se atacó a carcajadas.
“En la oficina, un compañero tenía un sombrero como el de Javier y en broma nos empezamos a tomar fotos todos con el sombrero puesto, no sé porque empezaron a decir con el hashtag todos somos Javier Valdez, y Javier estaba atacado de la risa ahí a un lado viéndonos. Eso fue antes de que se fuera ese 15 de mayo, cuando lo asesinaron. Cosas curiosas que pasan y se despidió con su característico ‘que Dios me cuide’, porque así se despedía”, recordó.

En la redacción, los viernes cuando cerraban la edición era tradición que Javier Valdez llevara el pan, para acompañarlo con café; la amistad que tenía con todos era gratificada con regalos como cacahuates, camarones secos, entre otros muchos.
Otro de los momentos que compartió Roxana Vivanco, y que hacen honor a ‘El Bato’, y que recuerdan con mucho cariño en la empresa informativa, es un chiste local que se hacía precisamente durante los cierres de edición al finalizar la semana, cuando el periodista Andrés Villareal era el jefe de información, y que causaba mucha gracia entre todos.
“Había un chiste que teníamos ahí local, los viernes cuando está tenso porque es el cierre de edición y todo mundo está escribiendo y están concentrados, Andrés (Villareal) abría la ventana que está en una segunda planta y gritaba ‘fui cartero’ y todos soltabamos la risa y el grito ese era en alusión a Javier porque fue cartero en algún momento de su juventud. Era para romper el hielo y ya todos sabíamos”, contó.
Como ha sido socializado, ya se tienen tras la rejas a los autores materiales, sin embargo, Dámaso López ‘El Minilic’ quien está plenamente señalado como el autor intelectual, está bajo el sistema de testigo protegido en Estados Unidos y no ha sido posible que se extradite a México para que enfrente a la autoridad por este delito.
La justicia no estará completa hasta que esta persona, que había hecho públicas sus amenazas hacia Valdez Cárdenas, sea juzgada por ordenar arrebatar la vida de un periodista que no tenía filtros, que escribía las cosas tal y como eran y que sí, sí tenía miedo, pero lo tenía porque era esposo y era padre y temía por el futuro de su familia.
Cuando quisieron callar una voz, una pluma y un alma como la de Javier Valdez, sólo provocaron que miles más se hicieran escuchar, en Culiacán, en Sinaloa, en México y en todo el mundo.
¡Justicia para Javier Valdez!

