
Guamúchil, Salvador Alvarado, Sinaloa.- A una semana de que inició el conflicto de los enfrentamientos de grupos criminales en la sierra del municipio de Sinaloa, específicamente en la comunidad de San José de las Delicias, también conocida como Calabazas, el miedo se siente en el aire, un ambiente de zozobra es lo que se percibe desde la comunidad de Corral Quemado, en Mocorito, hasta el lugar de los “agarres”, que está a poco más de una hora y media de camino.
En un recorrido realizado por Los Noticieristas, se pudo confirmar la presencia de cientos de elementos del Ejército, de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal, que tienen bases de vigilancia en tres comunidades, una en Corral Quemado, Mocorito; otra en La Higuerita, y una más en San José de las Delicias, que pertenecen ya al municipio de Sinaloa.
Debido a este conflicto, personas de al menos 19 comunidades se han desplazado huyendo de la violencia hacia la ciudad de Guamúchil, donde les han brindado refugio; sin embargo, todavía hay gente que, aún y con el miedo, decidieron quedarse como en el caso de Calabazas, donde se habían dado tiroteos hasta el martes pasado, donde cuatro personas mayores, permanecen en sus casas, y han aprovechado para cuidar a los animales que quedaron abandonados en el rancho.





“Pos el miedo, pues ya pasó lo grueso, ya como quién dice, pero pues, el que no tiene culpa no corre, pero no se sabe qué o cómo resulte la cosa, si porque es de aquí lo atrasen, pero arrancamos pal’ monte. La última noche acá arriba, balacearon la última casa, hace como unas tres noches, como el martes. No, se siente ya como que le volvió el alma al cuerpo a uno”, externó un habitante.
En medio de las casas baleadas, las cuales ya fueron aseguradas por las autoridades de investigación, mismas que están delimitadas con cintas de precaución, se encuentran los dos hermanos, además de otros dos adultos mayores, que están sobreviviendo con lo que el gobierno les está llevando, es por que eso han podido salvar varias cabezas de ganado que han liberado de los corrales y les han dado comida.
“Cuatro nada más, pero uno no es de aquí, que es de Quintero, que es el que ha llevado las vacas de allí; se estaban muriendo unas 20 vacas allí en el corral, muriéndose de hambre, y los borregos las sacamos pa’ afuera y le echamos comida”.
-¿Usted ha tenido qué comer?
“Antier me dieron una despensa y un oficial me dio maseca para hacer tortillas, ya ahorita le dieron a mi carnal allá”, mencionó.
En el camino que conduce hacia Calabazas, hay varias comunidades prácticamente solas, como en El Sauce de los Gámez, que forma parte del territorio de Mocorito, donde, aunque no se han presentado enfrentamientos en esa región, sólo hay dos señores mayores, uno de ellos aseguró que se siente tranquilo, por eso no se quiso salir, además de que no puede dejar su casa, porque tiene que trabajar y aprovechar el tiempo de las primeras lluvias para sembrar.


“Ya a uno de viejito, pues ya no creo que le hagan tanto, pero sí da miedo, pero ya con el Ejército, ya con el gobierno, a mí me dio valor; yo y el viejito este, que está ahí”.
-¿y tienen qué comer y todo?
“Pues ahí está la comidita, un poco apenas; pues, ando trabajando, ¡óigame!, pues es que ahorita es el tiempo de hacer algo de siembra y que nos vayamos, no, es una pérdida, un caos que no se imagina”.
-¿y su familia, desde cuándo se fue?
“Hace como unos cuatro días”, precisó.
Uno de los dos habitantes que quedaron en El Sauce de los Gámez, pidió al gobierno que ya regrese a la gente a las comunidades, ya que él ha estado en su casa en todo momento y se siente protegido por toda la fuerza militar que hay en la zona, sin embargo, mencionó que su familia le mandó decir que se fuera con el Ejército, pero no aceptó.




“Nos tenemos que quedar trabajando, porque se nos va el tiempo, ¿y?, no nos van a estar trayendo despensas toda la temporada; que se traigan la gente, pues estamos protegidos.
Pos qué se van a venir, porque me dijo que me mandó llamar la mujer, mi esposa, pues las hijas, no, le dije yo, pues estoy, a gusto, no, pero cuidando aquí los animalitos. Allá están abajo, en el albergue”, refirió.
Las emociones en medio de la emergencia se han vivido a flor de piel, reencuentros de familias, como el que se dio la tarde de este jueves, de una madre con su hijo, con quien había perdido contacto desde el pasado viernes, cuando iniciaron las balaceras; con la fe puesta en que lo encontrarían, la madre y hermana del joven se sumaron al convoy que salió alrededor de la 1:00 de la tarde desde albergue en Guamúchil, con la convicción de buscarlo hasta encontrarlo.
Después de preguntar de pueblo en pueblo, las mujeres finalmente ubicaron al joven a la orilla de un arroyo en la comunidad de La Higuerita, donde los militares instalaron una base de apoyo humanitario para los afectados que se resistieron a salirse de sus hogares.
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