
Culiacán, Sin.- Peces muertos, lanchas varadas y suelo cuarteado que asemejan las piezas de un rompecabezas, es el crudo escenario de la sequía este junio de 2024 en La Laguna de Chiricahueto, ubicada a unos 41 kilómetros de la ciudad de Culiacán.
El paisaje de resequedad generado por la falta de agua, clama las lluvias de esta temporada.
Al llegar, el ambiente es húmedo, sofocante y la sensación térmica ‘pega’ a los 50 grados centígrados.
La Laguna de Chiricahueto se ha reducido a charcos y riachuelos, enmarcados por el paisaje dorado que contrasta con lo verde del lirio acuático que brota sobre la poca agua que queda.



En la orilla se observan lanchas con el motor desmontado por los pescadores a la espera de la abundancia. Y junto a las pequeñas embarcaciones, esqueletos de peces fileteados.
Los cocodrilos no se observan, pero todavía quedan algunas aves migratorias provenientes de Canadá y Estados Unidos, merodeando por el lugar.
Este lugar, casa de cocodrilos, peces y aves, ha sido testigo del cambio climático consecuencia de la contaminación del humano.
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