
Culiacán, Sin.- Doña Guillermina se rehúsa a salir a cuadro en la cámara, dice que trae unas ojeras pronunciadas porque no ha dormido nada. El desvelo la delata al bostezar espontáneamente mientras platica con los reporteros, ella ya está resignada, pues lo ha perdido todo y de lo único que está agradecida a Dios es de no haber perdido su vida.
Con apenas tres meses viviendo en la esquina de la calle Profesora Concepción Ocaranza y avenida Teniente Juan de la Barrera de la colonia 6 de Enero, la noche de ayer lunes ella se fue a dormir como a las 10 de la noche sin pensar que apenas cerrara sus ojos el caos y miedo se apoderarían de la zona donde vive.
La lluvia comenzó poco después de la 1 de la madrugada de este martes, con una precipitación ligera, pero en cuestión de minutos se abrieron las ventanas de los cielos para caer un torrencial aguacero que en menos de media hora el nivel de agua superó el metro y medio de altura en la calle donde se encuentra una alcantarilla con rejilla de acero para aguas pluviales y que debido a la acumulación de basura quedó tapada, convirtiendo la cuadra prácticamente en una alberca.
“Mi hijo fue el que se dio cuenta de todo porque él estaba aquí sentado en la puerta. Rápido me avisó que estaba lloviendo mucho y que el agua estaba a punto de entrar a la casa, por lo que me levanté sin tener tiempo ni de tomar mi celular y nos salimos corriendo para ganarle al agua. Llegamos hasta la esquina, aquí arriba donde estuvimos parados toda la noche hechos bolita, estuvimos por varias horas hasta que amaneció sin poder dormir” señaló Doña Guillermina al ver con tristeza todo su patrimonio destruido.
“Todos se nos perdió, no pudimos sacar nada, los muebles, la ropa, los electrodomésticos, los zapatos, todo, toditito se echó a perder, no traemos nada bueno más que lo que traemos puesto, y aquí quedamos sin nada, pero gracias a Dios que tenemos vida” señaló Doña Guillermina al tiempo que recordaba la tragedia de las tres señoras que fueron a arrastradas por la corriente del arroyo El Piojo en la calle continua donde esta madrugada el arroyo arrastró un vehículo propiedad de un hijo de una de las señoras fallecidas en el 2018.
También señaló que uno de los hijos mayores de doña Guillermina se armó de valor junto con otros vecinos y comenzaron a destapar la reja de la alcantarilla para que pudiera pasar el agua, pero era tanto el líquido que no se alcanzaba a ver el barandal de protección del puente donde quedaron atoradas ramas, bolsas de basura y hasta un sillón viejo de una sala.
Otro de los afectados es don Manuel que tenía un taller de fabricación de ductos de aire acondicionado y que lamentablemente el agua subió casi a un metro de altura provocando la pérdida de su herramienta de trabajo, material eléctrico y máquinas especiales para doblar láminas de metal que con mucho sacrificio adquirió para tener su propio negocio.
“Yo no estaba aquí, yo vine hasta ahorita en la mañana y me di cuenta de todo el desastre que causó la lluvia. Se me echó a perder todo en herramientas, todos mis aparatos y la maquinaria con la que contaba. Hay que empezar de nuevo para poder salir adelante, ni modo, con la naturaleza no se puede y ya ni llorar es bueno” señala mientras con una pala retira el lodillo que quedó por las inundaciones sobre el piso de su taller.











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