Mazatlán, Sinaloa.- La historia de Mareni, una niña mazatleca de cinco años, es un ejemplo de fe, esperanza y perseverancia.

Desde bebé, Mareni fue diagnosticada con displasia de cadera, un problema ortopédico que le generó múltiples complicaciones a lo largo de los años. Su madre nunca perdió la fe, pero la lucha por la salud de su hija parecía interminable.

A los pocos meses de vida, Mareni fue sometida a una cirugía, pero, tras el tiempo, el problema de origen se reactivó. La operación inicial había sido costosa (120 mil pesos), pero, lamentablemente, no resolvió el problema de fondo. Cuando la situación empeoró, un médico le recomendó no realizar más cirugías, ya que podrían dejarla con secuelas graves e incluso una invalidez.

En busca de una solución, la familia de Mareni se enfrentó a una nueva opción: una cirugía particular que costaba 300 mil pesos, pero sin garantía de éxito. Fue en ese momento de desesperación que la madre de Mareni, con el corazón lleno de esperanza, elevó una plegaria a Dios pidiendo un milagro para su hija.

Lo que sucedió después parecía increíble. Mientras veía las noticias, la madre de Mareni escuchó sobre un niño quemado que había recibido atención médica en Estados Unidos gracias a una fundación que lo había apoyado. Decidió investigar más a fondo y, con la ayuda de su hermana, encontró el contacto de un representante de Shriners, una organización que ha brindado apoyo a niños necesitados de atención médica especializada.


“Pues andamos buscando, viendo posibilidades y viendo en todos lados. Si se puede realizar la cirugía y si no, pues Dios dirá. Dios nos tiene que poner con la persona correcta que nos ayude. De hecho, mi hermana me contactó con ustedes, ella me dijo de ustedes”

La solicitud fue rápidamente atendida y, después de exponer el caso de Mareni, la niña fue recibida en la clínica Shriners en Culiacán. Sin embargo, debido a la complejidad del caso, se determinó que Mareni debía ser enviada al Hospital Shriners en la Ciudad de México para recibir la intervención de alto nivel que necesitaba.

Este fin de semana, Mareni regresó a Mazatlán tras someterse con éxito a la cirugía en la Ciudad de México. Fue recibida por personal de Protección Civil Municipal de Mazatlán, quienes la trasladaron a su domicilio para iniciar su proceso de recuperación. Para su madre, el regreso de Mareni representó nada menos que un milagro, una segunda oportunidad para que su hija pueda vivir una vida normal.

El proceso, que comenzó con el primer contacto con el noble Shriner Jorge León, quien inició el trámite para la atención de la menor, se concretó en tan solo un mes.

Mareni ahora tiene la posibilidad de llevar una vida sin las limitaciones de su condición gracias al apoyo de la Fundación Shriner y la fe de su madre, que nunca dejó de luchar por su hija.

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