velas desaparecidos

Mazatlán, Sin. – Lo que ha sido revelado en medio de las investigaciones en el rancho Izaguirre, de Teuchitlán, Jalisco, debiera ser motivo suficiente para reflexionar sobre lo que también acontece en Sinaloa, particularmente en casos de revictimización en desaparición forzada, así lo consideran colectivos de búsqueda como el de Por Las Voces Sin Justicia.

En sus actividades más recientes en Mazatlán han buscado la forma de permitir que salgan a la luz pública casos como el de Yeremi Uziel Elizalde Gómez, una historia desgarradora que no debiera repetirse.

En palabras de su padre, Yeremi, es el nombre de un joven de 21 años, deportista que soñaba con tener su propia familia, su patrimonio, sin dejar de apoyar a sus padres, pero todo eso quedó truncado un 09 de septiembre en que desapareció y aunque su cuerpo fue localizado en los límites de Sinaloa y Durango a finales de ese mismo mes, debió pasar cinco más en la morgue hasta ser entregado a sus familiares.

“Sin desenvainar la espada, sino que esto no le vuelva a suceder a nadie. Se hizo una confronta directa de ADN, tan directa que, así como tuvieron a nuestro hijo, cinco meses congelado, cinco meses congelado. Con la confronta directa se nos avisó a nosotros que, de acuerdo con las pruebas de ADN, papá y mamá, el individuo que estaba allá era el 99.99 por ciento era nuestro hijo”, “Justicia para Yeremi”

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Su padre José cuenta que cuando supieron que había llegado al Servicio Médico Forense (Semefo) un cuerpo con las características de su hijo, no dudaron en iniciar el proceso para cotejar si se trataba de él, sin embargo, desde el inicio se les mencionó que no era su familiar y que ya estaba en por entregarse a sus deudos, cinco meses después y por presión de la red de rastreadoras en el sur del estado, supieron que no había sido así.

Acudieron a Culiacán y allá solicitaron por medio de la Fiscalía General del Estado (FGE) una confronta directa de ADN, descubriendo que lo que habían intuido desde el inicio era cierto, ese cuerpo era el de Yeremi.

El dolor prolongado para la familia de este joven les ha motivado a alzar la voz para evitar que más familiares de desaparecidos deban pasar por algo similar y en recordatorio de este caso, acaban de culminar 12 días de visitadas diarias a la tumba de Yeremi, pues fueron 12 días a partir de que se comenzó a difundir su ficha de búsqueda por su desaparición, que su cuerpo fue localizado, aunque debieron por un error en el Semefo, aguardar hasta cinco meses para poder sepultarlo.

“Se oye feo, porque una madre, le dijeron a mi esposa que si quiera ella va a tener un lugar donde llevarle unas flores, va a tener un lugar donde llevarle una veladora, entonces fue cuando mi esposa ya me pidió a partir de esa fecha que mandaron la fotografía, pasaron 12 días hasta que apareció el muerto. A partir del sepulcro de nuestro hijo, vamos a durar 12 días consecutivos, yéndolo a visitar a la tumba. Fíjense hace muchos años el primer libro que yo leí se llama los hornos de Hitler, cuando iba a pensar yo que también aquí en México nos está pasando lo mismo”

Para José, padre de Yeremi Uziel, esto ha sido de los golpes más duros de su vida, así como para su esposa. Cuenta que el primer libro que leyó fue curiosamente Los Hornos de Hitler, sin imaginar que años más tarde sabría del campo de exterminio en Teuchitlán, Jalisco y peor aún que lo viviría en carne propia, con los restos de su hijo resguardados en la morgue.

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