
Culiacán, Sin.- En una tenue sala de velación descansan los restos de la pequeña Dana Sofía, de 12 años a quien de forma cruel le fue arrancada la vida la tarde del lunes, al oriente de Culiacán.
Algunas coronas se pueden vislumbrar a las afueras de la sala de una reconocida casa funeraria en donde abunda la tristeza, familiares y personas cercanas recuerdan a la niña que les dio luz durante su estancia en este plano terrenal.
El silencio se rompió de pronto con el llanto de un ser querido, un llanto hiriente, que cala y cala fuerte, un llanto que va a acompañado de la exigencia a quien tenga que llegar, clamando justicia.
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Este no tenía que ser el final del camino de Dana Sofía, ni tampoco el de ninguna otra persona; ella tenía toda una vida por delante, pero su luz se apagó en un instante.
A Dana le cortaron sus alas, la silenciaron de la forma más cobarde posible, acabaron con los sueños que todo niño tiene cuando empieza a crecer, pero su recuerdo la mantendrá viva en los corazones de quienes lo conocieron.
Descansa en paz, Dana Sofía.
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