
Los Mochis, Sin. – En un emotivo acto que reunió a académicos, autoridades y estudiantes, la comunidad de Los Mochis rindió homenaje póstumo a Julio Ibarra Urrea, quien nació el 26 de mayo de 1925 en El Fuerte, Sinaloa, y falleció el 12 de enero de 2018 en esta ciudad.
A 100 años de su natalicio, su legado como defensor de la educación, la cultura y el desarrollo social en Sinaloa fue reconocido y recordado.
Vida y legado de Julio Ibarra Urrea
Julio Ibarra Urrea fue un personaje destacado en la historia educativa y social de la región. Desde su formación como médico en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1950, se distinguió como un reconocido cardiólogo, pero su vocación fue mucho más allá de la medicina.
Su compromiso con la cultura, la educación y la libertad de cátedra lo llevaron a encarar y desafiar la ideología del nacionalismo revolucionario, promoviendo siempre el pensamiento crítico y la pluralidad.
Su carrera administrativa incluyó roles importantes, fue director de servicios escolares en la UNAM (1953-1956), rector fundador del Instituto del Noroeste, que posteriormente se convirtió en el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), y rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) hasta 1966.
Durante el homenaje, destacados líderes expresaron su admiración por su legado. Ramón Ignacio Rodrigo Castro, fundador de la UAdeO y expresidente municipal de Ahome, recordó la influencia del doctor Ibarra Urrea en la educación sinaloense.
“Nosotros tuvimos mucha relación con el doctor desde que iba a México ya estaba forjando la idea de fortalecer la educación en Sinaloa, como todos ustedes saben el doctor Julio Ibarra Urrea traía en la sangre la fortaleza de la educación, era algo que lo emocionaba mucho, sobre que se podía hacer en Sinaloa, y lo primero que pensó fue fortalecer las preparatorias, la primera piedra, de lo que prácticamente fue la Universidad de Occidente”.



Fundador de la Universidad Autónoma de Occidente
Uno de sus logros más destacados fue la fundación de la Universidad Autónoma de Occidente, institución que hoy en día es un referente educativo en la región. Gracias a su gestión, en 1981 la universidad fue reconocida oficialmente como parte del sistema educativo estatal y, el 24 de febrero de 1982, en una ceremonia solemne, asumió la rectoría de esta casa de estudios, consolidándose como un pilar de la educación superior en Sinaloa.
Por su parte, el Dr. Pedro Leal Flores, rector de la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), destacó el trabajo y esfuerzo del doctor Julio Ibarra mismas que permanecen en la historia de la institución, detalló.
“Hoy van a ser testigos de algunos elementos fundamentales de nuestra universidad que se dieron a través del trabajo y el esfuerzo que fue del doctor julio Alberto Ibarra, este es un evento muy especial ya que al reconocer toda la historia de la universidad, si hablamos de temas académicos, de crecimiento, administrativos, de promoción, de vinculación está el doctor Julio Ibarra, siempre dejó un mensaje que hoy está presente en muchas cosas, es la visión de nuestra universidad de siempre hacer equipo, una universidad, una institución que genera conocimiento jamás va poder trascender sola”.
Su visión humanista y vocación de servicio público continúan inspirando a generaciones de egresados y académicos.
El homenaje concluyó con un acto emotivo al entregar un presente reconocimiento a su esposa la señora Sofía Hernández, que reafirmó el compromiso de la comunidad educativa de seguir honrando su memoria y continuar su legado de servicio, cultura y educación en Sinaloa.
Julio Ibarra Urrea vive en cada uno de los egresados y en la misión académica que inspira a la Universidad Autónoma de Occidente. A 100 años de su nacimiento, su visión humanista y vocación por la educación siguen iluminando el camino hacia un mejor futuro para la región y el país.
La universidad que fundó sigue siendo un faro de conocimiento y crecimiento regional, promoviendo la cultura y la libertad académica bajo el lema “Por la cultura a la libertad”.




