
Los Mochis, Sin.- “Era un abuelazo, siempre fue mi ejemplo a seguir“: fueron las palabras de una de las nietas de Luis Santana Tolentino, ícono de la ciudad de Los Mochis, y mejor conocido como el “Señor de los cintos”, quien, lamentablemente, a sus 89 años perdió la vida.
Su nieta relató que su abuelo siempre fue un ejemplo de trabajo, amabilidad y respeto. Por eso, se ganó el cariño de los mochitenses.
“Era una abuelazo. Él es como mi papá, él me crio, y siempre fue un ejemplo de trabajo, de amabilidad, de respeto y optimismo. Siempre ha sido el mejor ejemplo de siempre echarle ganas y no dejarse vencer por las adversidades”, expresó.
Luis Santana Tolentino era originario de Guadalajara, Jalisco, pero desde muy joven emigró a la ciudad de Los Mochis, siendo testigo del desarrollo de la ciudad cañera, lugar que lo arroparía para sacar adelante a su familia con la venta de cintos, corbatas, moños y pantalones.
“Toda la vida estuvo vendiendo cintos. Él sacó adelante a toda su familia. De muy joven, el llegó a la ciudad de Los Mochis. Anduvo buscando en otros lugares, llegó a Culiacán a trabajar, pero al llegar a Los Mochis le gustó mucho la ciudad. Rápidamente se enamoró de la gente y aquí se quedó. Piensas en Los Mochis y te vienen a la mente las cañas, las palmas, el ingenio y piensas en mi abuelo”, dijo.
Santana Tolentino era identificado por su peculiar chiflido al hablar. Toda la vida vistió elegante y perfumado. Fue muy propio al hablar, trataba con amabilidad a los clientes que acudían a la tienda “Novedades Tere”, ubicada por el callejón Agustín Melgar e Ignacio Zaragoza en el sector Centro de la ciudad de Los Mochis.
“Siempre fue muy propio. Le gustaba vestirse bien, siempre con su pantalón negro y camisa blanca, siempre andaba bien perfumado. Hasta ahorita, ya de viejito, le conseguíamos su colonia que tanto le gustaba. Él siempre fue así y así quiso que sea recordado. Siempre tuvo esa peculiaridad de hacer un chiflido al hablar. Ya de viejo lo hacía con más ímpeto. Te decía: pase”, comentó.
Luis Santana fue amante de los ostiones y de la comida tradicional de la ciudad de Los Mochis. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también deja un legado de amor, dedicación y sencillez que será recordado por todos los mochitenses.
Descanse en paz, querido “Chiflador” y “Señor de los cintos”.




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