María Evelia Sauceda Sánchez, Magda Guadalupe Burgos Cuadras y Teresita del Jesús Camacho, integrantes de la cooperativa ostrícola Leonor Cuadras Cuadras

Mazatlán, Sin. – Con las manos curtidas por el trabajo en las aguas de la bahía Santa María, pero el corazón lleno de compromiso ambiental, tres mujeres líderes ostrícolas provenientes de Santa María de La Reforma, Angostura el campo pesquero más grande de México, cruzaron las puertas del Gran Acuario Mazatlán para estrechar lazos entre ciencia, conservación y comunidad.

A través de una jornada organizada por el Centro de Investigaciones Oceánicas (CIO), el acuario más grande de Latinoamérica abrió sus espacios a María Evelia Sauceda Sánchez, Magda Guadalupe Burgos Cuadras y Teresita del Jesús Camacho, integrantes de la cooperativa ostrícola Leonor Cuadras Cuadras. Acompañadas por la Dra. Johanna Pérez, investigadora de la London School of Economics, y Cristina Castro, vocera de la asociación civil Sociedad en Acción de Sinaloa (SUCEDE), las visitantes conocieron de primera mano los esfuerzos de conservación marina en uno de los ecosistemas más biodiversos del mundo: el Mar de Cortés.

El recorrido no fue solo una visita, sino un encuentro de saberes. Las líderes pesqueras, que desde hace años promueven la producción sustentable de ostión en su comunidad, se sumergieron simbólicamente en los complejos equilibrios ecológicos del mar, comprendiendo aún más el valor de su labor como guardianas cotidianas del océano.

El evento también sirvió para visibilizar el papel transformador de las mujeres en la pesca, un sector históricamente masculinizado, y que hoy encuentra en liderazgos femeninos nuevos caminos hacia la autosuficiencia, la justicia ambiental y el desarrollo sostenible.

Desde el CIO, se enfatizó que la conservación marina no puede hacerse desde la distancia, sino de la mano de quienes conocen el mar por dentro, lo habitan y lo defienden. Este tipo de intercambios fortalecen la red entre ciencia y comunidad, llevando el mensaje de que proteger los océanos es una responsabilidad compartida.

Así, el Gran Acuario Mazatlán no solo mostró su riqueza marina, sino que se convirtió en un espacio de reconocimiento, inspiración y alianzas para las mujeres que, desde La Reforma, hacen del mar una esperanza viva.

María Evelia Sauceda Sánchez, Magda Guadalupe Burgos Cuadras y Teresita del Jesús Camacho, integrantes de la cooperativa ostrícola Leonor Cuadras Cuadras. Acompañadas por la Dra. Johanna Pérez

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