Mazatlán, Sin.- Entre aplausos, pancartas, pastel y porras frente a la alberca, Francis Cleotilde Higuera se despidió de su vida laboral tras 31 años de servicio, dejando una huella imborrable en quienes la conocieron trabajando en el hotel Torres Mazatlán.

Su alegría contagiosa y dedicación al bienestar de los demás, marcaron generaciones de visitantes y compañeros que la acompañaron en esta emotiva despedida.

Francisca fue durante más de tres décadas el alma del área de Actividades en el Hotel Torres Mazatlán, ubicado en Cerritos.

Ahí se encargó de ponerle ritmo y corazón a las vacaciones de miles de huéspedes con dinámicas como bingo, ejercicios bajo el agua, competencias en la playa, deportes acuáticos y rompecabezas en familia.

Pero más allá de las actividades, lo que realmente ofrecía era conexión, calidez y alegría genuina.

La emotiva despedida reunió a sus compañeros de trabajo, directivos del hotel, amigos, familiares y huéspedes que, incluso años después, recordaban con cariño las tardes animadas por Francisca.

“Chiquitibum a la bim bom ba, a la bio, a la bao a la bim bom ba, Francis, Francis, rra rra rra”.

Frente a la alberca, el ambiente se llenó de música, abrazos y emotivas palabras, mientras pancartas de agradecimiento ondeaban al ritmo de las porras dedicadas a quien, por última vez, pasó por el checador del personal.

Francisca visiblemente conmovida, al tiempo que anunció que esta nueva etapa de su vida será para disfrutar de su familia, descansar y viajar junto a su esposo Rodolfo Ornelas, conocido por todos como Rudu, quien también se encuentra en espera de su jubilación y no dudó en dedicarle un mensaje lleno de amor y orgullo.

“Ya sabes que cuentas conmigo. Felicidades, por todo lo que hiciste aquí, que Dios te bendiga. Muchas gracias, esto donde te lleva. Daisy, Torres es todo tuyo ahí está actividades. Salud”, expresó.

La despedida de Francisca fue mucho más que un adiós.

Fue un homenaje sincero, a una mujer que supo hacer de su trabajo una fuente constante de felicidad para los demás.

Hoy comienza un nuevo capítulo, pero el recuerdo de su risa y su energía quedará por siempre entre las olas, el sol y las memorias de quienes tuvieron el privilegio de compartir con ella.

Porque como ella misma dijo, la alegría no se va, solo cambia de escenario.

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