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Mocorito, Sinaloa. La cabecera municipal de Mocorito, es uno de los asentamientos humanos con más historia en la región del Évora y una de ellas se vuelve misteriosa y causa extrañes a propios y extraños.

Se trata de la tumba de don Arturo Cota Anaya, la cual está localizada del otro lado del emblemático panteón Reforma en el Pueblo Mágico, se habla de muchas hipótesis acerca de por qué fue sepultado ahí, sin embargo, ninguna de ellas ha sido corroborada al cien por ciento, pues a la fecha no existen ya parientes de don Arturo.

El panteón Reforma, municipal o colonial, como lo llama la gente de la cabecera municipal de Mocorito, alberga en su interior a personas ilustres del municipio, quienes fueron revolucionarios y lucharon por lo que ahora es el Pueblo Mágico, sin embargo, a las afueras del camposanto, justo del lado de la barda en la esquina derecha, a un costado de la población denominada como La Ladrillera, se encuentra una tumba de la que los residentes no saben mucho y las personas que la han visto son solo aquellos que circulan por dicha zona. Ahí yacen los restos de Arturo Cota Anaya y la que fuera su esposa Carmen Jiménez, en el epitafio se lee:

Tumba de don Arturo Cota, 'no admitida' en el panteón Reforma de Mocorito

 

Hay muchas versiones de este señor que en vida llevó el nombre de Arturo Cota Anaya, ese es el otro apellido y que murió en 1933. No es un cenotafio porque ahí está sepultado y está sepultada también su esposa. Mire, en aquellos años, esta región estaba plagada de gente con lepra. En aquel tiempo, era una enfermedad incurable. Para ello detrás de la presidencia está un edificio que lo conocen como el Club de Veteranos que ahorita ya está abandonado y ahí era el leprosario.”

 

Una de las historias que se cuentan acerca de don Arturo, según el cronista mocoritense, explica que el hombre fue una persona con conocimientos de herbolaria, se dedicaba a tratar y curar a las personas infectadas de lepra y tuberculosis en Mocorito, en ese entonces ambas eran incurable, cabe destacar que a mediados del siglo XIX se vivió una epidemia de dichos padecimientos y las personas enfermas permanecían hacinados en casonas, no muchas personas los querían atender y se dice que Arturo fue uno de ellos, eventualmente enfermó y murió de ese padecimiento.

 

Al realizar sus servicios fúnebres, según cuenta la historia que relata Padilla Verdugo, no se le permitió el acceso del cuerpo al panteón, por el temor de que contagiara a los no vivos del lugar.

 

“Era una de las versiones que al sentirse enfermo se suicidó, pero es una versión que no se puede desechar completamente, aunque el acta de defunción dice que murió de sífilis, aunque también en aquel tiempo había muchas personas que se enfermaban de una enfermedad que afecta los pulmones, que es muy contagiosa.”

 

Ernesto Padilla explicó que según las creencias de aquella época las personas que se suicidaban no podían ser sepultadas dentro del camposanto y que por eso fue sepultado por fuera. Sin embargo, causa más curiosidad aún que en el acta de defunción se especifique que Cota Anaya moriría de Sífilis, una versión totalmente distinta al resto.

 

Hasta la fecha y después de 92 años se desconoce cuáles fueron las causas de que Arturo y Carmen fueran sepultados afuera del panteón, lo que sí se sabe es que este 2 de noviembre será una de las tumbas que no será visitada, pues hace ya muchos años que nadie honra la memoria de esos dos difuntos y las veladoras siempre faltan en esa estructura, misma que ya ha sido tomada por la maleza del lugar.

 

Panteón de la Reforma de Mocorito

Panteón de la Reforma de Mocorito