Guasave, Sinaloa.- Entre los productores agrícolas que liberaron este lunes 27 de octubre la caseta de Cuatro Caminos, se encontraba Candelario Ramírez Vega, campesino de la comunidad de Ocoroni, municipio de Sinaloa, quien ante la falta de compradores decidió aprovechar la movilización para vender su cosecha de frijol.
Te puede interesar: ¡Libre! Agricultores dan paso libre a la caseta de cobro de San Miguel Zapotitlán, Ahome este lunes
¿Qué llevó a este productor a ofrecer su cosecha a pie de carretera?
Es el hambre, dice con resignación. La escasa comercialización del frijol, el abandono del campo y los apoyos que no llegan lo orillaron a salir con costales en mano.
“Ya no hay de otra -explica-, mi mujer está muy en contra de que ande aquí, pero pues ya no hay de otra”.
Nota sugerida: Productores agrícolas de Guasave, Sinaloa, liberan caseta de Cuatro Caminos
¿A qué precio está vendiendo su producto?
El productor ofrece tres kilos 300 gramos por 100 pesos.
“Es frijol nuevo, pero no hay quien lo compre”, comenta mientras acomoda las bolsas sobre una mesa improvisada. Dice que lo sembró tarde, y aunque logró cosechar algo, los intermediarios dejaron de buscarlo.
- agricultores de guasave rematan el kilo de frijol
- agricultores de guasave rematan el kilo de frijol casetas
Puedes leer: “Tienen todo el derecho a protestar y a reclamar lo que les corresponde”: Rocha a productores agrícolas de Sinaloa
¿Recibió apoyo gubernamental para esta siembra?
Ramírez Vega asegura, que todavía espera el pago pendiente del maíz 2023, un recurso que nunca llegó y que ahora lo tiene en una situación límite.
“El año pasado me quedé esperando, y como no llegó nada, este frijol lo sembré tarde, no me sirvió mucho, y ahora lo estoy vendiendo así, como se pueda”, explica.
Lee también: En honor a líderes productores asesinados harán homenaje en movimientos de casetas de Sinaloa
¿Cómo enfrenta esta situación?
Con frustración y esperanza a partes iguales. Mientras los vehículos pasan sin detenerse, él confía en que algún automovilista compre aunque sea un poco.
“Con eso, al menos, compro algo para la casa”, dice.
Su historia refleja la realidad de cientos de pequeños productores que, entre la indiferencia y la necesidad, buscan sobrevivir de su propio trabajo.


