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Sinaloa de Leyva, Sin.- Entre veredas estrechas, caminos de tierra y el eco que rebota entre las montañas, la comunidad de Cuitaboca, en el ejido Quitaboca, Sinaloa, Sinaloa, celebró este 20 de Noviembre su sexto desfile por el 115 aniversario de la Revolución Mexicana.
Una fiesta que ya se vuelve tradición y que cada año suma a más niñas, niños y jóvenes. Con un burrito que carga la bocina para ambientar el recorrido, el espíritu revolucionario avanza al ritmo de la sierra: lento, firme, orgulloso.
En esta ocasión participaron estudiantes de preescolar, primaria, secundaria y, por segundo año consecutivo, bachillerato, un nivel educativo que ha llenado de esperanza a la comunidad. Para algunos habitantes, incluso personas cercanas a los 60 años, estudiar ha dejado de ser un sueño lejano para convertirse en una puerta abierta. La beca que reciben del gobierno federal también representa un ingreso que fortalece a las familias mientras avanzan en su formación, señaló la activista Hortensia López Gaxiola.
Esto de prepararse, a lo mejor no va a lograr que todos tengan una carrera —puede que sí—, pero les abre nuevos panoramas y les permite ver la vida de mejor manera, acompañar los procesos educativos de sus hijos. Creo que es un ganar–ganar para todos”, expresó la integrante del Colectivo Tarahumara Sinaloense.
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- desfile en cuitaboca sinaloa
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¿Qué representa que el desfile siga creciendo?
Este desfile entre las montañas representa que la educación avanza, sostiene López Gaxiola. Cada año más se unen al recorrido, y eso confirma que el esfuerzo de la comunidad ha dado frutos donde antes había solo silencio y rezago.
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¿Qué significa el legado de Román Rubio López en esta celebración?
Román Rubio, activista y defensor comunitario, fue quien visibilizó la urgencia de llevar educación a esta parte de la sierra, donde muchos niños pasaban sin poder estudiar. Su lucha sigue viva en cada paso del desfile y en cada niño uniformado que camina entre los cerros.
¿Cómo viven los habitantes esta conmemoración?
Con alegría, orgullo y un profundo sentido de pertenencia. El desfile no solo recuerda la Revolución Mexicana: también celebra el derecho a aprender, a crecer y a permanecer en la tierra que los vio nacer.
Entre montañas, burritos sonoros y banderas tricolores, Cuitaboca demuestra que la revolución sigue viva cuando la educación se convierte en camino.



