Hay una violación a nuestros derechos laborales, exigimos el pago del aguinaldo: Trabajadores de la UAS

Guasave, Sinaloa.- En medio del espíritu navideño, cuando las mesas se llenan y los hogares se iluminan, en Ruiz Cortines hay hombres que envejecen en el olvido. Son jornaleros agrícolas que entregaron su vida al campo y que hoy, cuando el cuerpo ya no responde, sobreviven en condiciones que lastiman la conciencia colectiva.

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Pagan 500 pesos al mes por un espacio que apenas puede llamarse vivienda: un pedazo de tierra dentro de un solar amplio, chozas improvisadas con plásticos negros, una manguera para beber agua y un solo baño para todos.

Ese lugar es conocido como “La Cuartería de Los Viejitos”. Ahí habitan exclusivamente hombres adultos mayores, muchos de ellos migrantes, que aprendieron a resistir el sol, el hambre y ahora también la indiferencia. Duermen en sillones viejos o sobre hules fríos, comparten carencias y se sostienen unos a otros mientras esperan, quizá, un gesto de humanidad.

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Uno de ellos es José Ruelas. Aunque su cuerpo luce fuerte, asegura tener más de 80 años. Originario de Jalisco, vive sin documentos oficiales: no tiene Acta de Nacimiento, ni credencial de elector, lo que lo deja fuera de la Pensión para el Bienestar del Adulto Mayor, un apoyo federal que debería ser universal.

“Yo soy de Jalisco, pero aquí tengo años ya, tengo como 82 años, soy del 43, pero el Acta de Nacimiento la perdí en Culiacán. No tengo nada de papeles”.

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¿Cómo es la vida diaria en La Cuartería de Los Viejitos?

Es una rutina marcada por la precariedad. Los adultos mayores se levantan con lo poco que tienen, comparten alimentos cuando hay y dependen de donaciones ocasionales para cubrir necesidades básicas como ropa o comida.

¿Cuánto pagan por vivir ahí y qué reciben a cambio?

Cada habitante debe aportar 500 pesos mensuales. A cambio, solo obtienen un espacio para colocar su choza, acceso limitado al agua y el uso de un baño colectivo. No hay servicios dignos, ni condiciones mínimas de bienestar.

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¿De dónde provienen la mayoría de los habitantes?

Son migrantes de estados como Oaxaca, Chiapas y Jalisco. Pasaron su vida trabajando en el campo sinaloense, bajo esquemas de subcontratación que aunque prohibidos, siguen vigentes y los dejaron sin seguridad social, ni pensión.

¿Qué necesidades son las más urgentes?

Alimento, ropa y atención médica, pero sobre todo, el reconocimiento del Estado. Se requiere intervención gubernamental para revisar la situación laboral histórica de los jornaleros y garantizarles una vejez digna.

¿Qué dicen los organismos de derechos humanos?

Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sinaloa, reconoce que esta realidad no es exclusiva de Guasave y subraya que hay un enorme trabajo pendiente para atender a los jornaleros agrícolas adultos mayores.

En estas fechas decembrinas, La Cuartería de Los Viejitos recuerda que la deuda con quienes sembraron los alimentos que llegan a nuestras mesas sigue intacta. La reflexión y el apoyo no pueden esperar otro año más.

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