Guasave, Sin.- Para llevar una flor y una oración a aquellos cuyas familias no los han identificado, pero ya reposan en el anonimato. Después de despedir a su esposo, Rosa María Coronel, madre buscadora, decidió convertir el duelo en un gesto de amor colectivo. Las coronas y flores que acompañaron el funeral de Espiridión Ávila, su esposo, y quien murió sin conocer el paradero de su hijo, Espiridión Ávila Coronel, fueron llevadas al panteón municipal conocido como El Infiernito, en Guasave, Sinaloa, un sitio que resguarda decenas de cuerpos no identificados.
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¿Qué hizo en este panteón la colectiva de buscadoras?
Ahí, las madres buscadoras ofrecieron un acto de dignidad para quienes descansan sin nombre y sin familia que reclame su historia, aprovechando también para pedir a las autoridades municipales que les ayuden a dar mantenimiento a este espacio que ya está bardeado y con decenas de hileras de tumbas, pero que recientemente luce descuidado.
“Pedimos que den mantenimiento y que metan tierra para ver si nosotros nos organizamos y hacer un área verde. Queremos hacer una en la parte de adentro, en coordinación con Ecología y Derechos Humanos, y nosotros ir ahí a limpiar y arbolizar por la orilla. Podemos poner árboles de raíz profunda como mezquites para no dañar la barda. Arbolizar todo eso y mantener un área digna, limpia, así como están las tumbas” señaló la activista.
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¿Y dónde están los demás?
La activista señaló que esta última vez que acudieron no encontraron varias tumbas, dos de ellas que ya habían sido identificados por sus familiares, pero que por cuestiones económicas y de trámites pidieron que se dejaran en el mismo sitio.
“Pero mi pregunta es: ¿dónde están los demás? Vamos a investigar cuántas personas tienen registradas ahí en fiscalía, de la fosa común, porque el área es del Ayuntamiento, del Panteón Municipal.”
¿Cómo decidió la señora Rosa María Coronel llevar las flores a El Infiernito?
El gesto de Rosa María y de las Rastreadoras de Guasave no fue improvisado. Tras la cremación de su esposo, la activista sintió que las flores no debían terminar en un basurero. En cambio, prefirió que significaran algo para quienes, como su hijo, un día fueron buscados, pero que hoy reposan sin identidad. Por ello, el sábado pasado, coronas y ramos fueron colocados cuidadosamente entre las lápidas como un susurro de reconocimiento hacia esos cuerpos que el tiempo y la violencia han dejado en el silencio.
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¿Qué piden las madres buscadoras a las autoridades municipales?
Las madres buscadoras insisten en que Guasave debe asumir su responsabilidad en la dignificación del panteón: requieren tierra, mantenimiento y apoyo para arborizar el espacio. Su visión es clara: convertir El Infiernito en un lugar representativo, un área verde donde los árboles, preferentemente especies locales, de raíces profundas y nobles, crezcan como símbolo de memoria y resistencia.
¿Cuántos cuerpos de personas sin identificar hay en El Infiernito?
Además, buscan claridad sobre cuántos cuerpos se encuentran ahí, a quién corresponden y bajo qué registros fueron ingresados. Sostienen que, aunque la Fiscalía General del Estado lleva el control de las fosas comunes, el panteón es responsabilidad del Ayuntamiento y, por ello, exigen coordinación entre ambas instancias.
Mientras tanto, ellas siguen. Con flores recicladas del dolor propio, con manos que limpian, preguntan y siembran, las Rastreadoras sostienen la memoria de los suyos y de quienes nadie más nombra porque, para ellas, cada cuerpo sin identificar merece una despedida digna, un espacio cuidado y la esperanza de volver a casa.



