Mazatlán, Sinaloa.- José Alejandro Cástulo Colin, el primer minero rescatado de los cuatro que quedaron atrapados desde hace una semana en una mina Santa Fe de Rosario, Sinaloa dio sus primeras declaraciones de lo ocurrido.
Ingresó al Hospital General de Mazatlán la madrugada de este lunes 30 de marzo con signos de deshidratación, tras más de 100 horas atrapado bajo tierra.
Una vez fue atendido y recuperando su sentido del tiempo, fue entrevistado al interior del nosocomio, y de manera amable contó lo sucedido al momento de quedar atrapado dentro de la mina.
En un tono de voz consciente y en recuperación, Alejandro Cástulo, originario de Angangueo, Michoacán, contó que el principal problema abajo de la mina fue la acumulación de lodo que empezó a tapar algunos de los túneles y accesos de la mina, indicando que tiempo atrás, él estimó que la presa de jales podría reventar en algún momento.
Pues, ahora sí que el accidente, pues, lo viví todo en carne propia y todo, porque andaba trabajando abajo y rellenando un espacio que me pusieron a ‘ahogar’, se le nombra. Y ya cuando venía de regreso, vi que empezó a bajar el lodo, y ya no me salí de ese lugar, sino que de la salida de la rampa, porque no sabía de dónde venía”.
Tenía algún, este, un reflejo, pues, de que yo ya desde tiempo antes había pensado como la presa de jale la tenemos encima de la mina, yo sabía que en cualquier rato, pues, tenía que reventar. Entonces, pues, luego, luego se me vino a la mente la presa. Entonces, me quedé ahí, y ya cuando vi que le llegó el otro fuerte montón de lodo a la máquina, salté yo y me subí a un contrapozo, y ahí fue donde me resguardé a que pasara todo”.
‘Lo que tenga que ser, que sea’
Alejandro Cástulo narró que una vez quedó atrapado dentro del contrapozo, nunca perdió la paciencia y tampoco se desesperó sobre lo que estaba ocurriendo, pues sabía que en algún momento sería buscado por las personas en tierra firme.
Pero al subirme, está el contrapósito, un crucero, y veía cómo pasaba todo el lodo por la rampa, porque va dando vuelta en caracol, a salir arriba. Se estaba metiendo donde estaba yo, y yo lo que quería era subirme al otro tramo de contrapozo, pero no podía, dije, pues hasta aquí, lo que tenga que ser, que sea“.
¿Estabas cerca de los otros compañeros que quedaron también atrapados en la vía?
No, ellos estaban como a unos cien metros más abajo, todavía.
¿Durante estas cien horas no tuviste contacto con nadie?
No, no, estaba solo yo.
En ese sentido, manifestó que la mejor forma de dar señales de vida fue quedándose en silencio, y una vez escuchara ruidos, gritar a toda fuerza para poder tener contacto con las personas que lo estaban localizando.
¿Tratabas de hablar fuerte, de buscar a alguien, a ver si te escuchaba?, se le pregunta.
Pues, lo que hacía era quedarme un poco silencio para oír las voces, porque la mina, pues, se oía normal, sola, pues, para así poder escuchar si se oía un ruido de la máquina, si oía una persona que anduviera, no así. Y ya cuando, pues, se escuchaban, pues, trataba uno de gritarles, pues, a a ciegas, a ver dónde oían a uno. Y nadie te respondía. No, no se oía, sino hasta ya después como a los, yo creo como al siguiente día o a los dos días fue que me empezaron a oír y ya les dije más o menos por dónde estaba, a qué altura”.
¿Te desesperaste? ¿Tenías de varias horas de encierro, de estar ahí solo?
No, hasta eso sí que no, guardando la calma del paciente, dije, pues, ahora sí que me resignaba si me encontraban o no a lo que dios dijera.
¿Tuviste miedo de perder la vida?
No, hasta eso no, nunca he tenido miedo, pues, en esa cuestión.
¿Sentiste que perdiste la noción del tiempo? ¿No sabías si era de noche, de día? ¿Cuántas horas habían pasado?
Pues nomás conocía ahora sí que el horario en cuanto oía una voz de que decía, ah, pues, ya entraron a trabajar, y cuando se desaparecía, ay, ¿por qué tan pronto se fueron? ¿A poco ya descansaron o ya es de noche? Pero era todo.
Están a 100 metros de llegar al punto donde estarían los otros 3 mineros atrapados en Rosario: Rocha
Con el lodo al estómago
Finalmente, el minero comentó que el lodo le llegaba hasta la parte del estómago, y en el contraposo no había luz ni noción del tiempo, sin embargo, comentó que nunca se resignó de poder salir vivo de la mina, pues se había encomendado a Dios en ese momento y a su voluntad.
¿Tú ya no podías salir de ahí? Estaba ¿Qué veías? ¿O estabas en penumbras totales?
Solo, solo, no no. Oscuro, no había luz, toda la luz se la llevó el lodo. No podía caminar yo de un lado para otro, porque, pues, el lodo me llegaba en partes a la mitad del estómago, en partes a la mitad de piernas. No podía brincarme, mi pensamiento nomás era que ahí, a donde estaba yo, comunicaba a la otra rampa. Yo quería brincar para poder salir por allá solo y ya salir a otro contra pozo, dije, saliendo allá a un nivel que se llama el treinta y nueve, dije, ya la hice, y ahí ya les grito. Pero quise intentar y no, no pude, y me volví a regresar donde estaba, y pues, y ahí fue esperar y esperar”.
Minutos antes de las 14:00 horas de este mismo lunes, José Alejandro, fue dado de alta ya que únicamente presentaba deshidratación. Continuará su recuperación en casa.
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