Guasave, Sinaloa.- El nombre de Esteban Landey ha sido ligado al heroísmo en más de una ocasión. Voluntario de Protección Civil, también del rescate de tortugas marinas, pues colabora con el Ciidir en poner a salvo a estos ejemplares cuando se los encuentra en situación vulnerable. Es un hombre de mar, acostumbrado al sol y al esfuerzo, su padre Pedro Landey, fue fundador de Las Glorias y él a sus 12 años ya había salvado la primera vida, apareciendo como un oportuno ángel para evitar que el mar embravecido arrancara una vida.

Esteban Landey, el valiente rescatista que lleva más de 600 vidas recuperadas de la mar, en Guasave.
Más de una hora y media nadando hacia una isla
Landey volvió a ser noticia este miércoles 12 de agosto del 2026, cuando salvó a Eduardo Osorio, un hombre de 47 años, sordomudo, quien se metió nadar en la zona del faro.
El rescate comenzó a las 12:00 horas, terminó después de la 1:40 de la tarde.

Esteban Landey, el valiente rescatista que lleva más de 600 vidas recuperadas de la mar, en Guasave.
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Pues ahorita duré más de una hora y media, yo calculo que una hora y media nadando con el muchacho. Salimos un kilómetro más allá de la isla Macapule”.
Entre el agua con corrientes indomables y el desespero de la víctima, Landey admite que en cada rescate también se juega la vida.
Después de tranquilizar a Eduardo, y tras darse cuenta que se trataba de una persona discapacitada, se ganó su confianza y nadó con él a cuestas hasta la isla. Ya venían caminando cuando una panga los vio.
Para las 2 de la tarde la ambulancia ya brindaba ayuda y primeros auxilios Eduardo, mientras Landey con la adrenalina aún a tope recibía muestras de respeto por su verdadero heroísmo.
El año de más rescates
El 2021, después del confinamiento por la pandemia del COVID-19, ha sido el año en el que Esteban ha rescatado a más gente, fueron más de 150 personas salvadas por el rescatista voluntario, esas son las que están documentadas.

Voluntario de PC rescata a un hombre en playas Las Glorias
¿Y le dan las gracias?
¿Y le dan las gracias? ¿Ha habido personas que se hagan sus amigas después del rescate? Se le cuestiona en entrevista a Esteban, de manera honesta responde que en ocasiones no le dan las gracias, tampoco es que alguien haya regresado al tiempo a buscar a su rescatista y a procurar su amistad o dar algún presente, sin embargo, es también firme y sincero al manifestar que esa no es su motivación. Le queda la satisfacción y dar gracias a Dios por permitirle ser un instrumento para poner a salvo una vida.
En ocasiones la voz de la consciencia es su esposa, quien le advierte que aunque le apasione el rescate, lo cierto es que él es un ser humano vulnerable, que también pone su vida en riesgo cada que salva a alguien más, nada le garantiza que no se complicarán las cosas. Además también es padre, tiene una niña de apenas 5 años para quien lo es todo, así como un hijo de 24 años a quien nunca dejará de hacerle falta su padre.
Las palabras de su esposa le hacen reflexionar, pero cuando ve otra vida en riesgo le gana la pasión de ayudar.

Voluntario de PC rescata a un hombre en playas Las Glorias
¿A qué se dedica nuestro héroe?
Salvar vidas es para Esteban una acción voluntaria, nunca ha estado en la nómina de Protección Civil, o en algún otro organismo.
Soy todólogo, soy plomero, electricista, hago toda clase de trabajos. También trabajo en un restaurante los fines de semana, uno que está ahí frente al expendio, que se llama Batambas”.
A Eduardo no le tocaba morir
Con un suero y unas pastillas, rostro cansado, Eduardo Osorio, de 47 años, está rodeado de sus familiares afuera del área de Urgencias del Hospital IMSS Bienestar, más conocido aún como Hospital General de Guasave, ahí la gente cuenta que se enteraron por las noticias de lo que su familiar vivió.
Está en el Hospital porque su único hijo está hospitalizado, necesita que lo cuiden siempre, después de sufrir un accidente. Él es un padre presente y responsable, quien religiosamente va cada día a estar junto a su hijo.
Ese miércoles salió a trabajar, hacia días que no iba, andaba trabajando en la zona de playa y después de terminar su labor se le hizo bueno meterse al agua.
Dice, a señalas a sus familiares, que veía tiburones y que cuando se hundía Dios lo sacaba a flote.
Este día no le tocaba morir, quizás porque su hijo lo necesita y Dios le dio otra oportunidad o porque tuvo la buena fortuna de encontrarse con un ángel en la tierra, que tiene la fuerza, el heroísmo y la preparación empírica para hacer hazañas que no muchos pueden.
