Protección Civil rescata a hombre que quedó atrapado en vehículo arrastrado por corriente de agua en Cañadas, Culiacán

Ciudad de México.- Las crecientes importaciones de pechuga de pollo deshuesada de Brasil, país con el que México no tiene un tratado de libre comercio, están dejando de ser únicamente un problema de competencia para convertirse en un riesgo para el empleo, la inversión y el desarrollo de las regiones rurales, advirtió Lorenzo Martín Martín.

¿Cuál el riesgo que enfrenta la avicultura mexicana ante esta situación desleal que se vive ante Brasil?

El presidente del Consejo Directivo de la Unión Nacional de Avicultores (UNA) señaló que la avicultura mexicana de pollo genera más de 886 mil empleos directos e indirectos y tiene una presencia relevante en zonas rurales, por ello, una presión prolongada sobre los márgenes de los productores, especialmente pequeños y medianos, no solamente compromete su permanencia, también su capacidad para ampliar instalaciones, contratar personal, modernizar procesos y detonar nueva actividad económica en sus regiones.

Te puede interesar: Positivo buscar nuevos mercados como China; pero habrá que ver cómo vendrán los precios que tendrán: AARFS

“Cuando un productor deja de crecer, no se frena solamente una granja: se frenan empleos, compras a proveedores, transporte, servicios, inversión y oportunidades para las familias que viven en esas comunidades. El costo de una política comercial desequilibrada termina sintiéndose con mayor fuerza en el campo mexicano”.

¿Cuál es la realidad y los números que se marcan actualmente que son de preocupación entre los avicultores?

El efecto de la apertura comercial se observa en las cifras oficiales de la Agencia Nacional de Aduanas de México, en 2022, las importaciones de pechuga de pollo deshuesada provenientes de Brasil fueron de alrededor de 90 mil toneladas y para 2025 rebasaron las 196 mil toneladas.
Es decir, en solo tres años el volumen proveniente de ese país se incrementó en 118%. De acuerdo con estimaciones de la industria, entre agosto de 2025 y el 12 de agosto de 2026 el sector productor de pollo acumuló pérdidas por más de 27 mil millones de pesos.

Para la Unión Nacional de Avicultores, esta situación reduce la capacidad de reinversión y aumenta la incertidumbre sobre proyectos que implicarían mayor producción y nuevos empleos. En ese sentido, por cada mil toneladas de pechuga deshuesada importada, se dejan de producir 4 millones de pollos y se dejan de generar 280 empleos.

Esto significa que desde 2022, las importaciones brasileñas del alimento mencionado impidieron la generación de más de 40 mil 700 empleos en México.

Cada proyecto que se pospone por falta de certidumbre representa empleos que no se crean y oportunidades que no llegan a las comunidades rurales. México no puede aspirar a fortalecer su seguridad alimentaria mientras debilita las condiciones para que sus propios productores inviertan y crezcan”.

Nota sugerida: Refuerza Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria de Sinaloa capacitación y atención sobre el gusano barrenador

¿Qué observación hace abiertamente la Unión Nacional de Avicultores en México?

Es importante considerar que el 12 de mayo pasado, la Unión Europea excluyó a Brasil de la lista de países autorizados para exportar carne de ave al mercado comunitario, por no acreditar el cumplimiento de los requisitos para el uso de antimicrobianos en animales para la producción de alimentos.

La regulación entrará en vigor el próximo 3 de septiembre y se mantendrá hasta que Brasil acredite cumplir con ella. Este inminente escenario representa una preocupación adicional para el sector avícola mexicano, dado que es factible asumir que parte del volumen de carne de pollo que Brasil no podrá exportar a ese mercado será enviado a México.

El presidente de los avicultores mexicanos señaló que debe darse por terminada de inmediato la apertura comercial que desde 2022, concede una exención arancelaria para importar pechuga de pollo deshuesada de Brasil y sustituirse por un cupo de importación. Enfatizó que el objetivo de esas importaciones fue ofrecer precios bajos a los consumidores, y pese al indiscriminado volumen de éstas, dicho objetivo no se logró.

Los únicos beneficiarios de esta apertura comercial han sido los importadores y comercializadores, mientras que el consumidor pagó precios altos y el productor mexicano absorbió el costo del ajuste, como lo demuestran los precios de importación y de venta al consumidor, según cifras oficiales de la ANAM y de la Profeco.

Puedes leer: Buscan fortalecer la adquisición de ganado lechero en Ahome, Sinaloa y retomar el rumbo que se tenía hace años

La UNA enfatizó que no pide cerrar el mercado mexicano. Las importaciones pueden y deben complementar la producción nacional cuando las condiciones de abasto lo requieran. Lo que resulta insostenible es que una medida extraordinaria permita una competencia estructuralmente desequilibrada y termine desplazando producción, inversión y empleos en México.

Lee más sobre Unión Nacional de Avicultores