Culiacán, Sin.- Poco después del mediodía de este domingo, el ulular de las sirenas de los camiones rojos de bomberos causaron asombro, curiosidad y expectación en personas y conductores que se encontraban cerca de su paso sin saber que se trababa del traslado a la iglesia Santa Rosa de Lima del cuerpo sin vida de uno de los pilares fundamentales del Heroico Cuerpo de Bomberos Culiacán.

“El Moma”, como era ampliamente conocido Roberto Rodríguez entre sus compañeros y vecinos de la comunidad de Balbuena, sindicatura de San Pedro municipio de Navolato, había ingresado a las filas de la corporación en el año de 1988 como bombero voluntario, pero al correr de los años se convirtió en uno de los mejores maquinistas y maestros de las nuevas generaciones de conductores de este tipo de vehículos hasta acumular 30 años ininterrumpidos de bombero voluntario.

“Nunca fue de paga. Antes nadie quería ser bombero de planta porque los salarios estaban muy bajos. Él tenía la guardia los viernes y coincidíamos. Fuimos fomentando una amistad que se fue agrandando hasta que nos hicimos compadres. Recuerdo que él siempre quiso ser buzo, pero nunca lo logró y siempre le reclamó en broma eso a Miguel Torres. Llegó a ser sargento primero y uno de los mejores capacitadores de maquinistas” señaló Adán Shinagawa Araujo ex comandante del Cuerpo de Bomberos Culiacán.

Para Víctor Manuel Castillo Domínguez, un bombero retirado con 42 años de servicio voluntario y mejor conocido como Sandy, él recuerda a El Moma como un compañero que siempre les daba muchos consejos, siempre les decía que si iban a entrar a un servicio se tenían que equipar bien y sí hacían algo, lo tenían que hacer bien, sino que no lo hicieran. “Yo siempre lo voy a traer mi mente, nunca lo voy a olvidar” señaló.

Entrevistado a la salida de la iglesia católica en la colonia Antonio Rosales donde se llevó a cabo la misa de cuerpo presente de Roberto Rodríguez, Jorge Julián Chávez Murillo ex presidente del patronato de bomberos Culiacán, recordó al bombero como un buen colaborador y un buen amigo al que conocía tan bien como a su familia. “El fue un buen colaborador, fue mi amigo y por eso estoy acompañándolo. Coincidimos en muchas ocasiones, cuando fuimos por vehículos al extranjero, íbamos como compañeros, no con jerarquías. Conozco a su familia y a sus hijos con los que convivimos mucho tiempo” señaló.

Por razones desconocidas ninguno de los altos mandos del patronato actual de Bomberos Culiacán se encontraba en el sitio para despedir a un hombre que entregó 30 años de servicio de manera voluntaria a tan importante grupo, cuyos integrantes arriesgan sus vidas a diario por salvar las de los demás y el cual fue considerado de manera unánime por sus compañeros socorristas de Cruz Roja, de bomberos Culiacán y Veteranos como uno de los pilares más fuertes del grupo, a quien le tocó capacitar a la mayoría de los choferes de hoy en día.

Por su parte el comandante del Cuerpo de Bomberos Culiacán, Efraín Araujo señaló no haber asistido a la ceremonia de despedida por razones de trabajo, ya que en los momentos del evento luctuoso él y otros dos elementos de bomberos más se encontraban en la frontera cruzando a la Unión Americana para acudir al estado de Arizona a un asunto relacionado con el departamento de bomberos que tenían agendado desde hace días.

Luego de la ceremonia religiosa el ataúd metálico en color gris fue subido a uno de los camiones escala de bomberos para trasladarlo a la estación Central del bulevar Gabriel Leyva Solano y Aquiles Serdán, donde se le ofrecieron honores y guardia de honor por parte de sus compañeros, la mayoría de ellos de la “vieja guardia” con los que le tocó convivir por tres décadas.

Ricardo Moreno, otro de Los pilares fundadores del Heroico cuyerpo de Bomberos Culiacán con 60 años de servicio manifestó con voz entrecortada a los presentes, que para él el Moma fue como un hermano. “Para mí fue como un hermano, en las buenas y en las malas siempre estuvo cuando se ocupó. Siempre lo seguiré recordando hasta que Dios se acuerde de mí y nos unamos allá en aquel cuartel celestial para seguir estando juntos. Me siento muy orgulloso de él, muchas gracias a todos ustedes por su presencia y que Dios los bendiga” dijo.

El comandante de la Policía Municipal e instructor de buceo Miguel Torres señaló que siempre lo recordará como una persona bromista al que llevara en su corazón, como un pilar fuerte y gran maestro que corregía y regañaba para cuidarlos y señaló que siempre bromeaban porque nunca lo pudo convertir en buzo. “Él quería ser buzo, siempre quiso ser buzo y en broma y carrilla me decía que con él era el único con el que había fallado. Me decía no pudiste enseñarme a nadar y yo le decía, pues deja el cigarro y él respondía, pues deja la cerveza y le contestaba, mejor sigue fumando y nos reíamos”.

Dentro de las anécdotas que recuerda Miguel Torres fue que siempre que había eventos de rescate acuático allí estaba, sentado a la orilla, con su cigarro en la mano porque era un fumador de 24 horas. “Recuerdo una vez que estaba sentado apoyándonos con la cuerda de seguridad, pero en ese momento se le soltó y se tiró al agua por ella, cayó arriba del cadáver me acuerdo que brinco asustado y nos gritó aquí está el cuerpo, nosotros estamos como a 15 metros buscando el cadáver y salió espantado. Lo llevaremos siempre en el corazón” señaló.

Por su parte el hijo de Roberto Rodríguez, Jaime de 29 años de edad y quién también formó parte del Cuerpo de Bomberos Culiacán, recuerda a su padre como una persona cariñosa, que a pesar de tener el rostro endurecido y el ceño fruncido era una persona muy bondadosa. “No fue el mejor bombero del mundo, pero fue muy delicado. Como él decía que tenía la cara de perro, pero era muy bueno y la gente a veces pensaba lo contrario hasta que lo conocía. “A mí siempre me decía, ponte trucha, siempre ve por dónde viene el ching… Cuando estaba en servicio o cuando salía a divertirme. Mi padre nos dio estudios a todos, yo soy ingeniero industrial, mi hermana licenciada en derecho y mi otro hermano está estudiando administración de empresas.

Con un nieto de 2 años de edad que apenas pudo convivir poco tiempo con él. Roberto Rodríguez alias El Moma se despidió de todos en la estación Central al escuchar su nombre en el pase de lista y el último llamado en la frecuencia del aparato de radiocomunicación para salir al último servicio hacia su morada celestial. Una foto de cuerpo entero dónde se aprecia con su traje color amarillo y el tanque de aire comprimido a sus espaldas, un chaquetón que le tocó usar y un casco negro encima del féretro fueron retirados por sus familiares para ingresar la caja a la carroza escoltada por camiones y vehículos de bomberos con sirenas encendidas para llevarlo a la casa funeraria donde su cuerpo sería cremado.

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