
Culiacán, Sin.– Son esposas, son hermanas, son abuelas, son madres, y también son hijas, pero sobre todo, son mujeres que tienen todo el derecho de seguir con sus vidas, aunque lo hagan dentro de una celda, detrás de los barrotes al interior del Penal de Aguaruto.
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Este martes, una comisión interinstitucional el gobierno de Sinaloa encabezada por Semujeres, llevó el festejo del Día de las Madres al centro penitenciario de Culiacán, donde las más de 80 mujeres ahí recluidas por distintas situaciones, tuvieron la oportunidad de convivir, de reír, cantar y hasta de bailar, aunque sea por unas horas.
Una de las internas, quien fue aprehendida por el delito de trata, y que aún no ha recibido su sentencia, le entregó su vida a Dios hace un par de meses, cuando fue bautizada, pero en los dos años que tiene en prisión ha encontrado en sus hijos y nietos la fuerza para seguir adelante.
Emocionada por la celebración, recordó que el ‘tropiezo’ que provocó su encierro no fue motivo para que sus consanguíneas decidieran evitar contacto, sino que por el contrario, la convivencia, cuando es posible, la llena de fortaleza pues reconoce que hay mucho amor para con ella.
“Ha sido muy difícil, yo he sido madre y padre a la vez, yo las he sacado adelante. Gracias a Dios he sabido llevar el estar aquí. Ir a la clase de belleza me ha ayudado mucho. Hace dos meses yo fui bautizada, ahora tengo mucho tiempo y se lo dispongo a Dios. Tengo muy bonita relación con mi familia.
-¿Sus hijas vienen?
-Mis hijas, sí.”
Otra de las internas, quien ya cumplió 15 de los 30 años que recibió de sentencia por el delito de secuestro, reconoció que se ha perdido momentos importantes, precisamente en el marco del Día de las Madres, recordó con lágrimas en los ojos y voz entrecortada, que hace dos años perdió a la suya, y lamentó mucho no haber estado ahí para despedirse.
Su estancia en el reclusorio ha sido productiva pues ha concluido satisfactoriamente la primaria, la secundaria y está próxima a terminar los estudios de preparatoria, y sí hay oportunidad, aseguró, estudiará la carrera de Derecho, para tener una formación académica.
Sin embargo, hay un ‘motorcito’ de apenas 3 años que de vez en cuando, la llena de alegría y le provoca una enorme sonrisa, esa que sólo se generan las relaciones de abuelos y nietos; Le llena de alegría que aunque es su abuela, él pequeño le dice mamá.
“Es muy bonito la verdad que lo gozo al máximo, lo disfruto al máximo. El Día del Niño se quedó conmigo, unos días y lo disfruté al máximo, en la noche abrazándolo, apapachándolo y él me dice mamá. Cuando se va, siento un vacío, es difícil”, relató.
Por las mañanas se dan la oportunidad de hacer algo de ejercicio, mientras que las tardes son productivas para ellas, que junto con el resto de sus compañeras, toman clases de manualidades, cultura de belleza y otras tantas actividades.
Coincidieron en que claramente es muy difícil estar entre esas cuatro paredes, alejadas de los suyos, sin embargo, el apoyo incondicional de sus hijos, el amor de sus nietos y su fe en Dios, las llena de ánimo para ir enfrentando la vida día a día.

