Simón Enrique Dorado Huitrón, presidente de Canaco Servytur de Los Mochis

Los Mochis, Sin. – La reciente determinación del Gobierno Federal de prohibir la venta de dulces y comida chatarra en el interior de las escuelas ha comenzado a tener un impacto significativo en el comercio, especialmente en los establecimientos dedicados a la venta de golosinas.

Dulcerías y comerciantes de la región, quienes ya habían programado su inventario para el Día del Niño, reportan una notable disminución en sus ventas, explicó Simón Enrique Dorado Huitrón, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco Servytur) de Los Mochis,

En sus declaraciones, Dorado Huitrón reconoció que los comerciantes deberán adaptarse a las nuevas regulaciones y encontrar formas de ofrecer alimentos más saludables a las instituciones educativas.

 “En definitivamente como comerciantes tenemos también que adecuarnos, ver las formas de cómo hacer llegar a las instituciones los alimentos adecuados, tenemos de cierta manera reinventarnos en algún sentido, digamos así, nos afecta definitivamente que sí, si es bastante, a final va ser un proceso, tiene que irse adecuado, tiene que irse generando a lo mejor disminuye en algunos productos y aumentara en otros, ahorita de arranque si, definitivamente nos afecta bastante”, afirmó.

El presidente de Canaco también destacó que la rápida implementación de esta medida ha dejado poco tiempo para que los comerciantes se ajusten.

A pesar de la dificultad inicial, Dorado Huitrón enfatizó la importancia de adaptarse a la demanda de los consumidores y de entender que el cambio requiere una transición cultural.

 “La verdad que fue muy rápido, no hubo tiempo, no hubo proceso básicamente de adecuación como normalmente a veces hay, y sí, ósea es algo que de cierta manera nos agarró un poquito fuera; la historia o los antecedentes nos muestran que no, verdad, pero al final bueno es algo cultural y obviamente nosotros como comerciantes también tenemos que adaptarnos a la demanda de nuestros consumidores, en la medida que se dé esta transición podría funcionar,  no nada más con decir ah bueno ya no vamos a vender en las escuelas dulces, no es suficiente porque lo pueden ir a comprar en otra parte fuera de las escuelas los niños, entonces al final es algo cultural”.

La situación sigue evolucionando, y los comerciantes de Los Mochis se encuentran en la búsqueda de alternativas que les permitan continuar operando de manera efectiva mientras se ajustan a las nuevas normativas.

A medida que se realicen estos cambios, se logre un equilibrio que beneficie tanto a la salud de los estudiantes como a la economía local.

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