Guasave, Sin. – A varios meses de haberse hecho público el caso de IMMUJERES en Guasave, donde tres trabajadoras denunciaron haber sido despedidas de manera injustificada por la entonces directora del Instituto, una de ellas fue reincorporada a su puesto, otra fue liquidada, y una tercera Norma continúa exigiendo justicia y el pago correspondiente por su liquidación, según señala.

Norma se presentó en la pasada sesión de Cabildo con la intención de exponer su caso, no obstante, denunció que, tal como en ocasiones anteriores, se le indicó que no podía tomar la palabra sin autorización previa, la cual no se le concedió esta vez.

Ante la falta de atención por parte de las autoridades, y sin certeza de que su liquidación se le entregará de forma justa, completa y en tiempo, decidió hablar públicamente y denunciar el trato que ha recibido.

Anteriormente tuve un acercamiento por parte de la Secretaría del Ayuntamiento. Me hablaron para hacerme una propuesta sobre cuánto era lo que yo estaba pidiendo. Yo les mostré mi demanda, mi denuncia laboral, y pues se les hizo mucho. Entonces ellos me ofrecieron otra cantidad menor. Yo les dije: ¿sabes qué? Es mucho menor de lo que a mí me corresponde.”

Norma explicó que su demanda laboral asciende a los 300 mil pesos, correspondientes a su liquidación e indemnización. En un intento por negociar, accedió a reducir su petición a 200 mil pesos, pero las autoridades decidieron pausar las conversaciones para “analizar” la propuesta.

Finalmente, la oferta que se le hizo fue de 186 mil pesos, pero no solo eso: el pago sería diferido en diez mensualidades, lo cual ella rechazó, Norma aseguró que su compañera aceptó una propuesta similar por necesidad, pero en su caso, ha decidido mantenerse firme y continuar la lucha por una liquidación justa.

Desde el instituto, se le invitó a acercarse nuevamente para recibir apoyo y acompañamiento en su proceso.

“También hacia el Instituto, porque pues tengo que reconocer que estoy viviendo violencia… no solo porque no me han pagado, sino porque es el mismo Instituto el que me está violentando.”

Norma concluyó que seguirá alzando la voz, porque considera que su despido fue un atropello a su persona y a sus derechos, exige una liquidación digna y un trato justo, no solo como extrabajadora, sino como mujer y ciudadana.

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