Guasave, Sin.- En México, durante años fue común tener en peceras al llamado “pez limpiador” o pez diablo, el cual al crecer resultaba difícil de mantener en cautiverio, por lo que muchas personas optaban por liberarlo en ríos, lagos o lagunas. Hoy en día, esta práctica ha convertido a la especie en una de las plagas más destructivas para los ecosistemas.

En gran parte del sur del país ya representa un problema ambiental grave y, en Guasave, autoridades municipales trabajan en la identificación de este y otros ejemplares que hayan sido liberados tras ser mascotas, como lagartos, aves o peces, informó José Luis García Navarro, director de Ecología municipal.

Hasta el momento, no se ha detectado la presencia del pez diablo en la región, pero su llegada sería preocupante ya que no cuenta con depredadores naturales y su piel resistente lo hace difícil de controlar, ocasionando severas afectaciones al medio ambiente.

Los ríos están infestados de pez diablo y se comen todo, hasta la larva de otros peces, y solo ellos proliferan. Antes, hace mucho tiempo, había un pez muy parecido, casi idéntico, pero diferente, como el chihuili o el bagre”, relató un habitante entrevistado.

La recomendación de la dirección de Ecología es clara: si se adquiere una especie exótica o no endémica de la región, se debe tener la responsabilidad de cuidarla y no liberarla en la naturaleza, pues puede provocar desequilibrios en la fauna local y llevar incluso a la extinción de especies nativas.

El llamado incluye a peces, lagartos, mamíferos y hasta plantas capaces de reproducirse en exceso. Ejemplo de ello son especies foráneas ya presentes en el municipio, como el eucalipto, el olivo negro o el nim, este último expandido gracias a que sus frutos son consumidos por aves locales que lo dispersan. Aunque se ha propagado ampliamente, hasta ahora no ha mostrado afectaciones graves al ecosistema de Guasave.

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