Productores amenazan con cerrar casetas; en Angostura comienza a llegar maquinaria pesada

Guasave, Sinaloa.- Con guaraches de tres puntadas, sombrero y camisa a cuadros, nada ostentoso ni marcas, José Lugo Bojórquez, ejidatario de La Mojonera, Sinaloa, Sinaloa, no encaja en la imagen del productor rico y próspero que muchos imaginan del campo sinaloense.

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El adulto mayor, que junto a su esposa participan en el tercer día de liberación de caseta este miércoles 29 de octubre, en Guasave, Sinaloa, representa, más bien, el rostro real de miles de pequeños agricultores que, con décadas de esfuerzo a cuestas, ven cómo la tierra se vuelve cada vez menos generosa.

Desde hace más de 40 años, José siembra maíz y cría animales, pero hoy lo hace casi por costumbre.

“Yo estoy pensando que las nuevas generaciones ya no van a querer nada con el campo y las tierras se van a enmontar otra vez… ya ahorita solo estamos aguantando”, lamenta mientras observa las largas filas de tractores y camionetas apostadas en las inmediaciones de la caseta de Cuatro Caminos, donde participa en la manifestación de productores.

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¿Por qué considera que el campo ya no es rentable?

El productor comenta, que los insumos son el principal enemigo. Explica que si hubiera un control en sus precios, podrían aceptar los 6 mil 50 pesos por tonelada que ofrece el gobierno federal. Sin embargo, asegura que eso es imposible cuando solo un costal de semilla cuesta 8 mil pesos y se requieren cientos para sembrar una hectárea.

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¿Qué papel juega la familia en esta lucha?

José sonríe con cansancio. Su esposa lo acompaña desde hace tres días en la protesta.

“Ella viene conmigo, es mi señora”, dice.

Sus hijos, en cambio, tuvieron que migrar.

“Uno y otro están en Tijuana. Aquí ya no hay de qué trabajar, el que tiene su pedacito de tierra le sufre”, confiesa.

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¿Qué espera del futuro?

A sus 75 años no habla de ganancias ni prosperidad. Su anhelo es más modesto: conservar la costumbre de sembrar.
En su voz, más que resignación, hay una súplica silenciosa para que el campo no muera del todo.

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