Los Mochis, Sinaloa. – Cada mañana el 1 y 2 de noviembre, mientras el sol apenas asoma sobre las cruces del Panteón Municipal del Centenario, se escucha una guitarra que rompe el silencio.
Es don Aurelio Higuera Castro, o como todos lo conocen, “El Quito”, quien desde hace cuatro años dedica su música a los que ya partieron.
Por cada canción, regala consuelo, recuerdos y emoción a los familiares que acuden cada Día de Muertos.
Entre tumbas y recuerdos, la voz que no olvida
Cansado por los años, con la espalda adolorida tras recorrer los largos pasillos del cementerio, este hombre de mirada amable y voz gastada por el tiempo se acomoda junto a las tumbas y comienza a cantar.
Traigo un dolor en la columna ahora de la caminada de ayer, pues ayer camine mucho. Ya me fui tarde como vengo en bicicleta. Yo pues a lo mejor fue eso me levanté así me desperté con ese dolor en la columna, pero parece como que ya está aminorando. ¿Anduvo trabajando mucho ayer? Caminé mucho pero no hubo mucha tocada casi no, pero sí gracias a Dios que salio de perdida el diario”.
Una tradición con alma y guitarra, ¿Cuanto cobra por canción?
Don Aurelio llega cada Día de Muertos con su guitarra al hombro, dispuesto a acompañar a quienes visitan a sus seres queridos.
Por 40 pesos interpreta la canción que le pidan:
“Pues me piden de todas, por ejemplo de los Yonics, Inolvidable, varias me piden” ¿y le da todo El día? “Ayer me fui como a las dos de la tarde y me vine como a las 4 o 5 fui comí y ya me regrese y ahora a las 9 me vine”.
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“¿Y no se cansa, don Aurelio?”
Él ríe, se acomoda su guitarra y responde:
“Nomas que uno ya esta viejito para andar y la quiere hacer de joven uno y no fe donde pues, ya pesan los años” ¿pero la guitarra siempre su compañera? “Siempre” ¿tiene mucho tiempo tocando la guitarra? ” tengo 40 años nomas que esta toda quebrada oiga y pues no modo no tengo otra”.
Así con esa guitarra cansada y desgastada por los años salen melodías solicitadas como “Amor eterno”, “Cruz de olvido”, “La última canción”… melodías que arrancan lágrimas, abrazos y recuerdos.
Aquí están todos mis amigos —dice con una sonrisa—, porque todos los difuntos de este panteón son míos. Les canto con cariño, como si fueran de mi familia”.
- Don Aurelio El Quito, el trovador del camposanto que canta con el alma a los difuntos
- Don Aurelio El Quito, el trovador del camposanto que canta con el alma a los difuntos
- Don Aurelio El Quito, el trovador del camposanto que canta con el alma a los difuntos
- Don Aurelio El Quito, el trovador del camposanto que canta con el alma a los difuntos
¿Cuánto tiene dedicandose a cantar en los panteones?
A sus más de siete décadas, El Quito se ha convertido en parte del paisaje del panteón. Los visitantes lo buscan, lo saludan, le agradecen.
“Mientras Dios me dé fuerzas —dice con orgullo—, aquí voy a seguir viniendo.
Incluso dice compuso una acción para todos los difuntos con quienes estará también en un futuro por eso aunque a veces se le complica llegar al cementerio porque se le poncha su bicicleta busca la manera de llegar al panteon.
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“A veces se me atora la carreta – dice entre risas- porque se me poncha la bicicleta pero si vengo a veces me vengo a pie, vivo cercas bendito sea Dios y pies ahí andamos trabajando para toda la gente, para todos mis muertos, por que son míos todos, todos, todos los que están aquí yo no discrimino a nadie y si gustan les canto una canción que yo la hice especialmente para ellos”
Entre tumbas, flores de cempasúchil y notas de guitarra, don Aurelio mantiene viva una tradición que honra la memoria y el amor.
En su canto se mezclan el dolor y la esperanza, el pasado y el presente, la vida y la muerte.
Porque, como él mismo dice al despedirse de una familia que acaba de llorar y sonreír al mismo tiempo.



