Mazatlán, Sin.- Está por cumplirse un año desde que en Villa Unión pudo darse una tragedia muy similar a la del colegio Rébsamen de la Ciudad de México del 2017, donde fallecieron 19 niños y niñas y siete adultos.

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El techo de la escuela primaria Sixto Osuna colapsó mientras estaba la comunidad estudiantil de vacaciones de Semana Santa, por lo que el desenlace fatal por suerte no se cumplió en este caso, sin embargo lo que sí ha pasado es el peregrinar de alumnos, padres de familia y docentes que no han podido a casi un año tener una estabilidad escolar.

La obra de una inversión mayor a los 30 millones de pesos, que fue prometida en su momento por el Gobierno del Estado para marzo de este año, aún está en proceso.

Francisco Javier Barrón Manríquez, director del turno matutino señaló que tomó rumbo sólo mientras se terminaba la primera etapa, pero ahora que está en la segunda fase la lentitud ya preocupa, además de que el número de trabajadores se ha reducido, dejando en suspenso si se contará con el plantel reconstruido este año y la única respuesta de la autoridad ante ello, fue la de la Secretaria de Educación estatal, Graciela Domínguez Nava quien les sugirió tomar clases nocturnas con todo el alumnado de edad primaria.


“Tres, cuatro personas, trabajando nada más y avanzando a un ritmo bastante lento. Ya viene otra vez la época de calores y ahí no contamos ni con aires acondicionados, ni siquiera paredes, estamos todos viéndonos las caras. Todos los niños unos con otros. Las gargantas desgastadas. Ahorita en tiempo de frío, pues hace mucho frío, pero también en temporada de calor que viene, la verdad va a ser insoportable, te digo porque ya lo vivimos desde mayo que estamos ahí. Una vez nos encontramos a la Secretaria Graciela Domínguez Nava en el edificio. Se le externó todas estas preocupaciones. La respuesta que nos dio es que buscara un edificio para dar clases por la noche”

Josué Bastidas, director del turno Vespertino de la Sixto Osuna, señaló que lo que más les preocupa es que los padres de nuevas generaciones, al notar que la escuela no está concluida ya no quieren llevar a sus hijos a preinscribir, lo que bajará la matrícula el próximo ciclo y desencadenaría, fusión de grupos, así como el recorte de maestros ya existentes.


“Lo preocupante ahorita es que en la plataforma de preinscripciones tanto el turno, matutino y el vespertino no han recibido el promedio de preinscripciones que normalmente se reciben. Creo que los padres de familia al ver la situación tanto del turno matutino como del turno vespertino han decidido llevarse a los alumnos a otros planteles y eso nos preocupa porque tradicionalmente aquí en Villa Unión somos una escuela de mucho alumnado y ahorita contamos con alrededor de 200 alumnos, pero ante esta situación en primer grado si tenemos muy baja matrícula. El panorama pinta que para el próximo año primero y segundo sí van a tener muy baja matrícula”.

Los directores coincidieron en que ya han hecho lo posible por sobrellevar la situación con la comunidad estudiantil, sin embargo, se enfrentan con limitantes, como el hecho de que en el turno vespertino se toman clases en una preparatoria que por fortuna ha prestado sus instalaciones, aunque adecuadas para estudiantes adolescentes y muy alejada de la zona donde anteriormente se ubicaban, lo que ha traído deserción escolar.

En el caso del turno matutino también se complica, puesto que toman clases en un salón de eventos, que aparte de implicar el riesgo de cruzar de una carretera internacional, no cuenta con protecciones en la segunda planta, sin divisiones, sin aires acondicionados y en donde por su giro, en el inmueble se pagan mil 800 pesos por mes de agua y en energía eléctrica 4 mil 300 pesos en promedio por dos meses, pues se trata de un usuario comercial.