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Ciudad de México.- La volatilidad en los mercados energéticos internacionales y la intensificación del conflicto entre Rusia y Ucrania han vuelto a colocar a los fertilizantes en el centro de la discusión sobre producción agrícola. El vínculo es directo: el amoníaco, materia prima para los fertilizantes nitrogenados, utiliza gas natural en su producción, por lo que las variaciones relevantes en los energéticos pueden trasladarse a los costos de la cadena agrícola.

¿Qué volúmenes de fertilizantes importa México?

Para México, esta exposición tiene una dimensión estratégica. De acuerdo con Data México, plataforma de la Secretaría de Economía, el país importó fertilizantes por 2,328 millones de dólares en 2024 y exportó 346 millones, lo que confirma su condición de importador neto.

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¿Quién es el principal proveedor de este importante insumo para la agricultura sinaloense?

Rusia fue el principal proveedor individual con ventas por 582 millones de dólares, seguido por Estados Unidos, China, Qatar y Noruega.

En Sinaloa, uno de los principales estados agrícolas del país, la recuperación gradual en la disponibilidad de agua después de años de sequía vuelve especialmente relevante el acceso oportuno a fertilizantes.

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¿Qué significaría contar con la producción local de fertilizantes?

Contar con insumos disponibles y en condiciones competitivas será uno de los factores que incidan en la capacidad de aprovechar los próximos ciclos agrícolas.

En este contexto se suma la planta de fertilizantes que Proman construye en Topolobampo, Sinaloa. De acuerdo con información institucional de la empresa, el proyecto representa una inversión superior a 1,800 millones de dólares y contempla una capacidad cercana a 800 mil toneladas anuales de producto para la fabricación de fertilizantes.

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La instalación fue diseñada para cumplir con la legislación mexicana en materia industrial, ambiental y de protección civil, además de incorporar estándares internacionales en su construcción.

Su contribución dependerá de su entrada en operación, de la demanda, de la infraestructura logística y de las condiciones del mercado nacional e internacional.

La coyuntura internacional vuelve a evidenciar que la disponibilidad de fertilizantes no depende únicamente de variables agrícolas.

Para México, fortalecer la capacidad de producir insumos estratégicos dentro del país puede contribuir a reducir la exposición del campo a disrupciones externas y a dar mayor certidumbre a las cadenas productivas.

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