
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha manifestado su rechazo ante la propuesta de Estados Unidos de habilitar 30 mil camas en la base naval de Guantánamo con el objetivo de detener a inmigrantes indocumentados.
Calificando esta acción como un “acto de brutalidad”, Díaz-Canel expresó su preocupación ante la posibilidad de que los migrantes sean enviados a lo que él describió como “las conocidas cárceles de tortura y detención ilegal” dentro de la instalación estadounidense.
En redes sociales, el mandatario cubano indicó: “En acto de brutalidad, el nuevo gobierno de Estados Unidos anuncia el encarcelamiento en la Base Naval en Guantánamo, ubicada en territorio de Cuba ilegalmente ocupado, de miles de migrantes que expulsa forzosamente”.
Asimismo, el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, se sumó a las críticas calificando la medida como un gesto de “desprecio hacia la condición humana y el derecho internacional” por parte de Washington.
La posibilidad de que Guantánamo sea utilizada para albergar a migrantes ha generado rechazo y preocupación en la comunidad internacional, especialmente en Cuba.
Esta acción plantea serios cuestionamientos éticos y legales, y ha llevado a figuras importantes del gobierno cubano a alzar la voz en contra de lo que consideran una violación a los derechos humanos fundamentales.

Es crucial que se generen espacios de diálogo y se busquen alternativas humanitarias para abordar la compleja situación de los migrantes, en lugar de recurrir a medidas extremas que atentan contra la dignidad y los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad.
La comunidad internacional debe estar atenta a la evolución de esta situación y abogar por soluciones que respeten la integridad y los derechos de los migrantes, rechazando cualquier acción que los exponga a situaciones de riesgo o vulneración de sus derechos fundamentales.
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