
El fiscal especial Jack Smith, quien lideraba las investigaciones federales contra Donald Trump, presentó su renuncia al Departamento de Justicia el pasado 10 de enero.
Smith dirigió los casos contra el expresidente por intentar revertir su derrota electoral de 2020 y por el mal manejo de documentos clasificados que trasladó a su residencia privada en Mar-a-Lago, Florida.
La renuncia de Smith fue notificada en una nota a pie de página en una petición a la jueza de distrito Aileen Cannon para que permita la publicación del informe sobre sus investigaciones.
Esta decisión se produce pocos días antes de que Trump asuma nuevamente la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero.
Smith había manifestado su intención de renunciar antes de la toma de posesión de Trump, quien en diversas ocasiones lo llamó “trastornado” y amenazó con despedirlo.
Además, Trump sugirió que podría buscar represalias contra Smith y otros que lo investigaron una vez que regrese a la Casa Blanca.

Smith presentó dos de los cuatro casos penales que Trump enfrentó después de dejar la presidencia, pero estos quedaron paralizados después de que un juez en Florida, designado por Trump, desestimara uno de ellos.
La Corte Suprema de Estados Unidos, con tres jueces designados por Trump, determinó que los expresidentes tienen inmunidad para ser procesados por actos oficiales.
Después de que Trump derrotara a la vicepresidenta demócrata Kamala Harris en las elecciones del 5 de noviembre de 2024, Smith abandonó ambos casos, citando una antigua regla del Departamento de Justicia contra el procesamiento de presidentes en funciones.
La salida de Smith es otro indicador del colapso de los casos penales contra Trump, que podrían terminar sin consecuencias legales para el presidente entrante.
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