
En Canadá, varios cafés han decidido reemplazar el nombre de su clásico café americano por “canadiano” como una medida de protesta contra los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Esta decisión surge como respuesta a la imposición de un arancel del 25% a las importaciones de Canadá y México, acción que generó preocupaciones sobre su impacto en la economía y la inflación.
El movimiento comenzó a ganar fuerza después de que la empresa Kicking Horse Coffee, con sede en Columbia Británica, publicara en Instagram instando a otras cafeterías a unirse a la iniciativa. A pesar de que la publicación fue eliminada posteriormente, varios establecimientos ya han adoptado el nuevo nombre en sus menús.
Cafés como Belém en Toronto han incorporado el “canadiano” en su oferta, siguiendo el ejemplo de Kicking Horse Coffee. William Oliveira, propietario de Belém, afirmó que el objetivo no es politizar el negocio, sino mostrar apoyo a Canadá en este momento crucial.
Otro caso es el de Elizabeth Watson, dueña de Palisades Cafe en Columbia Británica, quien también decidió cambiar el nombre tras recibir la publicación de Kicking Horse, expresando su respaldo al orgullo canadiense.
Este gesto ha trascendido el ámbito de las cafeterías, convirtiéndose en un símbolo de unidad en Canadá. Otras manifestaciones de apoyo se han dado en eventos deportivos, donde seguidores de hockey han abucheado el himno nacional estadounidense, y en el ámbito empresarial, con la creación de aplicaciones para identificar productos canadienses y promover su consumo.
La comunidad empresarial y la sociedad en su conjunto han encontrado formas creativas de mostrar solidaridad y respaldo a su país frente a las medidas comerciales adoptadas por Estados Unidos.
Este gesto refleja la unidad y el orgullo nacional en medio de tensiones comerciales internacionales.
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