Durante una audiencia celebrada el 28 de octubre, la jueza federal Sara Ellis advirtió al comandante de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Greg Bovino, que los niños disfrazados por Halloween no representan una amenaza para los agentes del orden. La declaración se dio tras un incidente ocurrido en Old Irving Park, Chicago, donde agentes lanzaron gases lacrimógenos durante una fiesta comunitaria en la que participaban menores vestidos para la celebración.
El incidente
El sábado anterior, agentes de la Patrulla Fronteriza intervinieron en una zona residencial como parte de un operativo migratorio, donde se encontraban familias celebrando Halloween.
Testigos denunciaron el uso de gases lacrimógenos y tácticas intimidatorias, incluso contra niños disfrazados que caminaban hacia un desfile.
La jueza Ellis calificó el hecho como “inaceptable y desproporcionado”, y recordó que había emitido una orden temporal prohibiendo el uso de municiones contra residentes no peligrosos.
Reacción judicial
“Los niños disfrazados de Halloween que caminan hacia un desfile no representan una amenaza inmediata para la seguridad de un agente del orden”, declaró Ellis.
Ordenó a Bovino informes diarios sobre los operativos migratorios en Chicago, como medida de supervisión judicial.
La corte de apelaciones bloqueó parcialmente esta orden, pero Ellis insistió en mantener vigilancia sobre el comportamiento de los agentes.
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