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Emiratos Árabes Unidos.— La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, y altos funcionarios iraníes intercambiaran amenazas verbales en un contexto marcado por crecientes protestas económicas dentro de la República Islámica. Las manifestaciones, que ya cumplen seis días, se producen tras el colapso del rial iraní y han dejado al menos siete personas fallecidas, de acuerdo con reportes preliminares.
Trump advirtió a través de su red social Truth Social que Washington actuaría si el gobierno iraní reprime violentamente a manifestantes pacíficos. “Estamos listos y preparados para actuar”, escribió el mandatario, sin detallar el alcance de una eventual respuesta. Las declaraciones se producen meses después de que el Pentágono bombardeara instalaciones nucleares iraníes en junio, durante el conflicto de 12 días entre Israel e Irán.
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¿De qué se les acusa a E.U. e Israel?
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, acusó a Estados Unidos e Israel de fomentar las protestas internas y advirtió que la intervención extranjera provocaría caos regional y afectaría los intereses estadounidenses. En mensajes difundidos en la red social X, la cual está bloqueada en Irán, Larijani señaló que Washington debería “ocuparse de sus propios soldados”, en referencia a la amplia presencia militar de Estados Unidos en Medio Oriente.
En la misma línea, Ali Shamkhani, asesor del líder supremo Alí Jamenei, lanzó una advertencia directa al asegurar que cualquier intento de intervención será respondido con firmeza. “Cualquier mano intervencionista que se acerque demasiado a la seguridad de Irán será cortada”, afirmó.
Crisis económica y presión social
Las protestas actuales tienen un marcado origen económico. El propio presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció que la rápida depreciación del rial, con un tipo de cambio cercano a 1.4 millones de riales por dólar, ha detonado el malestar social. Aunque el gobierno ha expresado disposición al diálogo, el deterioro económico ha derivado también en consignas contra la teocracia.
Mientras Irán asegura haber detenido el enriquecimiento de uranio para abrir la puerta a negociaciones, Estados Unidos e Israel mantienen su advertencia: Teherán no debe reactivar su programa nuclear, en un escenario regional cada vez más volátil.
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