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Desde el principio de placer descrito por Freud hasta el principio de realidad que regula la vida adulta, la espera se ha convertido en un aspecto central de la experiencia humana. En la actualidad, sin embargo, la dificultad para tolerar la demora y el aburrimiento plantea nuevos desafíos en una sociedad marcada por la búsqueda de gratificación inmediata.

Al comienzo de la vida todo es satisfacción inmediata, pero con el tiempo aprendemos a renunciar a ciertos placeres y a retrasar otros para obtener recompensas más seguras. Este proceso, que implica aceptar la falta y la demora, se convierte en una herramienta para construir proyectos, vínculos y deseos propios.

En la adolescencia, la renuncia a la sexualidad infantil y a la dependencia de los padres abre paso a la construcción de la propia identidad. En ese tránsito, el aburrimiento aparece como un motor creativo: cuando los niños dejan de usar pantallas y se enfrentan a la falta de estímulos inmediatos, pueden encontrar nuevas formas de expresión con materiales físicos.

En la época actual, marcada por la tecnología y las redes sociales, la intolerancia a la espera se ha intensificado. Plataformas digitales, pornografía, casinos online y consumo constante de dopamina generan una anestesia que impide dar lugar a la pausa, al deseo y a la conexión con los demás.

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La psiquiatra Marian Rojas-Estapé advierte que la adicción al placer se convierte en una intolerancia al dolor, reflejada en discursos publicitarios que prometen soluciones rápidas: “Mata la ansiedad en 10 simples pasos” o “Consigue el cuerpo perfecto en 8 semanas”.

El psicoanálisis recuerda que no existen resultados mágicos: los procesos deben vivirse para que algo distinto suceda. La espera, la perseverancia y la tolerancia a la falta son fundamentales para la vida, aunque muchas veces estén más cerca del displacer que del placer.

La espera en la era de la inmediatez

La espera en la era de la inmediatez

¿Qué enseñó Freud sobre la espera?

El paso del principio de placer al principio de realidad.

¿Por qué es importante el aburrimiento?

Porque impulsa la creatividad y nuevas formas de expresión.

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¿Qué ocurre en la era digital?

La sociedad busca gratificación inmediata y evita la pausa.

¿Qué advierten los especialistas?

La adicción al placer genera intolerancia al dolor y a la espera.

Esperar es difícil, pero también un motor creativo y vital. Como escribió Freud en 1882: “Dos tercios de la química consisten en esperar; probablemente sea lo mismo con la vida”. La capacidad de demora sigue siendo clave para construir proyectos, amores y experiencias profundas en un mundo que insiste en la inmediatez.

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