
Redacción.- El dengue es una de esas enfermedades que escuchamos cada temporada de calor, sobre todo si vivimos en zonas cálidas y tropicales.
Y si a eso le agregamos la época de lluvias, los encharcamientos se convierten en una amenaza cuando de la proliferación del dengue se trata.
Considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las enfermedades transmitidas por vectores de más rápida propagación en el mundo, el dengue representa una lucha significativa para la salud pública global, especialmente en el contexto del cambio climático y la urbanización descontrolada.
Según datos de la OMS, en 2023 se reportaron más de 5 millones de casos de dengue en todo el mundo. América Latina y el sudeste asiático continúan siendo las regiones más afectadas, con países como Brasil, India, Indonesia y Filipinas liderando en número de casos.
Mientras que el aumento de casos en zonas como el sur de Europa también ha generado preocupación entre las autoridades sanitarias.
¿Qué es el dengue?
El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que afecta a millones de personas cada año en regiones tropicales y subtropicales.
Es causado por el virus del dengue (DENV), que pertenece a la familia Flaviviridae. Existen cuatro serotipos distintos del virus: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4.
La infección por uno de ellos proporciona inmunidad de por vida contra ese serotipo, pero no contra los otros, lo que significa que una persona puede infectarse hasta cuatro veces.
La enfermedad es transmitida principalmente por el mosquito ‘Aedes aegypti’, aunque el ‘Aedes albopictus’ también puede ser un vector. Estos mosquitos suelen picar durante el día, con picos de actividad por la mañana y al atardecer.
El cambio climático está influyendo en la propagación del dengue al expandir el rango geográfico del mosquito ‘Aedes aegypti’.
Las temperaturas más altas y los patrones de lluvia más erráticos crean condiciones ideales para la reproducción de estos mosquitos en regiones donde anteriormente no eran comunes, como algunas partes de Europa, América del Norte y África.
Además, la urbanización no planificada, la falta de acceso a servicios básicos como agua potable y saneamiento, y el aumento de la movilidad humana han contribuido al resurgimiento del dengue en zonas previamente no endémicas.
Síntomas del dengue
Los síntomas del dengue suelen aparecer entre 4 y 10 días después de la picadura de un mosquito infectado.
En muchos casos, el dengue es asintomático o causa síntomas leves, especialmente en niños y personas que se infectan por primera vez. No obstante, en otros casos puede provocar síntomas graves que requieren hospitalización.
- Fiebre alta repentina
- Dolor de cabeza intenso
- Dolor retroocular (detrás de los ojos)
- Dolor muscular y articular
- Náuseas y vómitos
- Erupción cutánea
- Fatiga intensa
En casos graves, conocidos como dengue grave o dengue hemorrágico, se pueden presentar hemorragias, daño a órganos y caída peligrosa de la presión arterial (shock), que puede llevar a la muerte.
Señales de alarma del dengue
Las señales de alarma del dengue aparecen generalmente entre el tercer y séptimo día de la enfermedad, cuando comienza a bajar la fiebre.
Es en esta etapa cuando puede evolucionar a un dengue grave, por lo que es muy importante reconocer estos síntomas y buscar atención médica inmediata si aparecen.
- Dolor abdominal intenso y continuo. No es un dolor normal de estómago: es persistente, molesto y no mejora con el tiempo.
- Vómitos frecuentes. Más de 3 veces en una hora o de forma continua durante varias horas.
- Sangrado en encías, nariz, aparición de moretones espontáneos, sangre en el vómito o en las heces (puede parecer negras, como alquitrán).
- Dificultad para respirar. Puede indicar acumulación de líquidos en los pulmones.
- Somnolencia o irritabilidad. El paciente se muestra muy cansado, desorientado o, en el caso de niños, más irritable de lo habitual.
- Hinchazón o acumulación de líquidos especialmente en piernas, cara o abdomen.
- Disminución de la orina. Orinar mucho menos de lo normal o no orinar durante varias horas.
- Sensación de debilidad extrema o desmayo. Puede ser señal de que la presión arterial está bajando peligrosamente.
¿Qué hacer si aparecen estas señales?
Si tú o alguien cercano presenta una o más de estas señales de alarma, no esperes: acude de inmediato al centro de salud más cercano.
El dengue grave puede ser mortal si no se trata a tiempo, pero con atención médica adecuada, es totalmente manejable.
Diagnóstico y tratamiento del dengue
El diagnóstico del dengue se basa en los síntomas clínicos, especialmente en regiones donde la enfermedad es endémica. Sin embargo, para confirmar la infección, se pueden utilizar pruebas de laboratorio como la detección de antígenos (NS1), pruebas serológicas (IgM e IgG) o técnicas moleculares como la PCR.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico para el dengue. El manejo clínico se basa en el control de los síntomas, especialmente la fiebre y el dolor, y en mantener una hidratación adecuada.
Los casos graves requieren atención médica urgente, y en algunos casos hospitalización para monitorización y soporte.
Es importante evitar el uso de medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) y antiinflamatorios no esteroides (como el ibuprofeno), ya que pueden aumentar el riesgo de hemorragias.
¿Cómo prevenir el dengue?
La prevención del dengue se basa en el control del mosquito vector y en la protección individual contra las picaduras.
Algunas medidas incluyen:
- Eliminar criaderos de mosquitos (recipientes con agua estancada, neumáticos, floreros, etc.).
- Usar repelente de insectos.
- Instalar mosquiteros en ventanas y camas.
- Usar ropa de manga larga.
- Fumigación en zonas endémicas.
Vacunación contra el dengue
Actualmente existen vacunas aprobadas contra el dengue. La más conocida es Dengvaxia (CYD-TDV), desarrollada por Sanofi Pasteur, aprobada en varios países para personas que ya han tenido una infección previa por dengue.
Esta vacuna no se recomienda para quienes nunca han tenido dengue, ya que puede aumentar el riesgo de enfermedad grave si se infectan después de vacunarse.
Más recientemente, la OMS ha recomendado la vacuna Qdenga (TAK-003), desarrollada por Takeda, que ha mostrado eficacia contra los cuatro serotipos del virus y puede administrarse a personas sin infección previa en ciertos contextos epidemiológicos.
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