México.- Cada 26 de julio se conmemora el Día Internacional de Conservación del Ecosistema de Manglares, una fecha designada por la Unesco en 2015 para crear conciencia sobre la importancia ecológica, económica y social de estos ecosistemas costeros, así como para enfatizar la necesidad urgente de su conservación.

Los manglares son bosques que crecen en zonas costeras tropicales y subtropicales, donde el agua salada del mar se encuentra con el agua dulce de los ríos. Están compuestos por árboles y arbustos adaptados a condiciones extremas, como suelos fangosos, salinidad alta y cambios constantes en el nivel del agua.

A pesar de su aspecto modesto, los manglares cumplen un papel fundamental para la vida en el planeta.

¿Por qué son importantes los manglares?

Los manglares actúan como barreras naturales contra huracanes, tsunamis y tormentas, al absorber la energía de las olas y reducir la erosión costera. Gracias a sus raíces densas, estabilizan el suelo, filtran sedimentos y contaminantes, así como protegen las líneas costeras.

Además, son grandes sumideros de carbono, es decir, capturan y almacenan CO2 de forma más eficiente que muchos bosques terrestres, ayudando a mitigar el cambio climático.

En términos de biodiversidad, los manglares son el hábitat de numerosas especies marinas y terrestres, muchas de ellas en peligro de extinción. Sirven como viveros naturales para peces, crustáceos y moluscos que luego sostienen la pesca artesanal y comercial.

También albergan aves migratorias, reptiles y mamíferos que dependen de este ecosistema para alimentarse y reproducirse.

Amenazas que enfrentan los manglares

A pesar de su importancia, los manglares están gravemente amenazados. Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el mundo perdió más de un tercio de sus manglares en el último siglo. Entre las principales amenazas se encuentran:

  • La urbanización y expansión turística, que destruye grandes zonas para dar lugar a construcciones.
  • La acuicultura intensiva, especialmente la cría de camarones, que suele sustituir áreas de manglar por estanques artificiales.
  • La contaminación industrial y agrícola, que altera la calidad del agua y daña la flora y fauna del ecosistema.
  • El cambio climático, que eleva el nivel del mar y modifica la salinidad, afectando el equilibrio natural del manglar.

Los manglares en México

México es uno de los países con mayor superficie de manglares en América Latina. Según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el país cuenta con más de 770 mil hectáreas de manglares, ubicadas principalmente en la costa del Pacífico, el Golfo de México y el Caribe.

Las entidades con mayor extensión de manglares incluyen:

  • Campeche
  • Yucatán
  • Quintana Roo
  • Sinaloa
  • Nayarit

Estos ecosistemas son clave para la conservación de aves migratorias, tortugas marinas, jaguares y cocodrilos, entre muchas otras especies.

Además, los manglares mexicanos brindan servicios ecosistémicos fundamentales para más de 1.2 millones de personas que viven en zonas costeras.

Organizaciones como la Conanp, la Conabio y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como Pronatura trabajan en la restauración de manglares, reforestando zonas dañadas, involucrando a comunidades locales y monitoreando su salud ecológica mediante tecnología satelital.

Manglares en Sinaloa

En el caso de Sinaloa, los manglares forman parte esencial del paisaje costero del noroeste mexicano. Se concentran en regiones como Altata, Ensenada del Pabellón, Bahía Santa María y Topolobampo.

Estos manglares tienen una alta productividad y sostienen una de las actividades pesqueras más importantes del país, incluyendo camarón, jaiba, ostión y diversas especies de peces comerciales.

Para muchas comunidades pesqueras, los manglares significan alimentación, empleo y estabilidad económica.

Sinaloa cuenta con aproximadamente 85 mil hectáreas de manglar, siendo una de las entidades líderes en volumen de captura de camarón silvestre. No obstante, el desarrollo de granjas acuícolas, la contaminación por agroquímicos, la urbanización costera y el cambio climático han contribuido a su degradación.

En respuesta, se han impulsado programas estatales y federales como:

  • ‘Manglares de Vida’, con campañas de reforestación y monitoreo.
  • Educación ambiental en escuelas rurales costeras.
  • Planes de manejo participativo con pescadores y cooperativas locales.
  • Áreas Naturales Protegidas, como el Sistema Lagunar Huizache-Caimanero.

Además, universidades como la UAS y centros de investigación como el CIAD de Mazatlán participan activamente en el estudio y la recuperación de estos ecosistemas en la región.

Preservar los manglares es preservar vida.

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