México.- Hoy 12 de agosto, les llegó el día a los ‘olvidados’ de las familias: los hijos de en medio.

El Día Mundial del Hijo de en Medio, nació en los años ochentas, gracias a Elizabeth Walker, de acuerdo con diferentes fuentes.

Walker, quien tuvo muchos hermanos, experimentó un sentimiento de exclusión, que normalmente viven los hijossandwich’.

Entonces pensó en una fecha en la que, aunque sea por un día, se les reconozca lo especiales que son los hermanos ‘de la mitad’.

Pese a que es una celebración de al menos 3 décadas, el Día Mundial del Hijo de en Medio, no está instaurado de manera oficial.

Lo que si es muy común es esta creencia de que por naturaleza los hermanos de en medio, somos los que estamos ‘obligados’ a madurar más rápido, en comparación con el resto de los hijos.

Y es que el hermano de en medio, es considerado generalmente ‘el olvidado’ o ‘el mediador’, en comparación con sus hermanos mayores y menores.

Sin embargo, más que ser algo negativo, es una ventaja, pues desde la infancia vamos adquiriendo herramientas muy importantes para la adultez, lo que hace del hijo de en medio el ‘más preparado’.

Aunque la teoría no está cien por ciento comprobada, si hay factores que por sí solas la confirman… y si no me crees, preguntémosle a la psicología para entender cómo ser hijo de en medio moldea el carácter, las habilidades sociales y el desarrollo emocional.

Las desventajas de ser el hijo de en medio

  1. Falta de Atención Exclusiva

Uno de los principales desafíos para el hijo de en medio es la falta de atención exclusiva que pueden recibir sus hermanos mayores o menores. El hermano mayor suele recibir un trato especial al ser el primero en todo: el primer hijo, el primer estudiante, el primer adulto en la familia.

El hermano menor, por otro lado, generalmente es ‘mimado’ por ser el bebé de la familia.

Entonces, el hijo de en medio, puede sentirse eclipsado por las figuras de autoridad o sobreprotegidas que representan estos dos extremos. A menudo, esto puede generar sentimientos de desapego o, en algunos casos, un ‘vacío’ emocional, ya que no se le concede la misma atención, ya sea por parte de los padres o de los propios hermanos.

  1. Rol de ‘equilibrador’

El hijo de en medio se ve comúnmente como el mediador entre sus hermanos. En las disputas familiares, es el que suele interceder o intentar equilibrar las cosas.

Esto, aunque positivo en muchos casos, puede llevar a una carga emocional significativa. La constante necesidad de mantener la paz o resolver conflictos puede ser abrumadora, ya que el hijo de en medio puede sentirse atrapado entre los intereses y los egos de los hermanos, sin recibir el mismo nivel de apoyo o reconocimiento.

  1. Complejo de identidad

A menudo, el hijo de en medio se encuentra en una posición en la que no puede sobresalir ni ocupar el lugar privilegiado del hermano mayor ni gozar de la atención del hermano menor.

Esto puede generar una sensación de inseguridad sobre su identidad. ¿Es un ‘intermedio’ sin un rol claramente definido? Este dilema puede impactar su autoconfianza y su forma de relacionarse con los demás.

Las ventajas del hijo de en medio

  1. Habilidades de mediación

Aunque la responsabilidad de ser el mediador en la familia puede ser un reto, también proporciona al hijo de en medio un conjunto único de habilidades sociales.

Desde una edad temprana, este niño aprende a negociar, a resolver conflictos y a comprender diferentes puntos de vista.

Estas habilidades son transferibles a la vida adulta y, a menudo, se traducen en una gran capacidad para trabajar en equipo, liderar de manera empática y tomar decisiones equilibradas.

  1. Adaptabilidad y flexibilidad

El hijo de en medio, al estar en una posición intermedia, suele ser más adaptable y flexible que sus hermanos. No está tan atado a las expectativas tradicionales que suelen tener los hermanos mayores (como ser el ejemplo a seguir) ni es tan dependiente de la protección de los padres hacia los hermanos menores.

Esta capacidad de adaptarse a diferentes situaciones y personas, a menudo, hace que el hijo de en medio sea menos rígido en su enfoque de la vida, y capaz de ajustarse fácilmente a nuevas circunstancias y desafíos.

  1. Menos presión de logros

Por lo general, el hermano mayor siente la presión de ser un modelo a seguir, mientras que el hermano menor puede disfrutar de una vida más ‘sin preocupaciones’, siendo el centro de atención en la familia.

El hijo de en medio, al no tener las expectativas tan altas ni tan bajas, puede experimentar menos presión para sobresalir en todas las áreas. Esta falta de expectativas rigurosas puede, paradójicamente, ofrecerle más libertad para explorar su propio camino o dedicarse a proyectos personales sin la misma carga de tener que cumplir con la imagen que se espera de él o ella.

  1. Mayor empatía y tolerancia

El hecho de que el hijo de en medio esté constantemente expuesto a las perspectivas de ambos extremos (el hermano mayor, más autoritario, y el hermano menor, más dependiente) puede fomentar un desarrollo emocional y psicológico más empático.

El hijo de en medio suele entender las necesidades de cada uno de sus hermanos, lo que le permite ser un mejor oyente, más tolerante y, a menudo, más comprensivo.

Esta empatía también se extiende a sus relaciones fuera de la familia, donde puede manejar mejor las diferencias y encontrar soluciones para la convivencia pacífica.

  1. Autonomía y autoestima

El hijo de en medio a menudo necesita aprender a valerse por sí mismo. No recibe la misma atención, ni la misma protección que los otros dos hermanos, lo que fomenta la autonomía desde temprana edad.

Esta independencia temprana puede contribuir al desarrollo de una autoestima sólida. Al aprender a afrontar retos por sí mismo, puede sentirse más confiado en su capacidad para manejar situaciones difíciles y tomar decisiones importantes.

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