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Ciudad de México.- En México, el consumo de bebidas azucaradas ha alcanzado niveles alarmantes. Según datos del gobierno federal, cada persona en el país ingiere en promedio 166 litros de refrescos al año, lo que posiciona a nuestro país como el mayor consumidor de estas bebidas en el mundo.
Esta cifra ha sido vinculada directamente con el incremento de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y obesidad, las cuales provocan alrededor de 100 mil muertes anuales, de acuerdo con Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud.
Durante la conferencia ‘mañanera’, Clark señaló que el refresco, aunque no es la única causa de estos padecimientos, actúa como un “motor silencioso de muerte”, debido a sus efectos acumulativos en la salud pública.
La obesidad, mencionó, afecta ya a una de cada tres personas en el país, y muchas de las muertes por enfermedades cardiovasculares o metabólicas están ligadas al consumo habitual de bebidas azucaradas o con edulcorantes artificiales.
El funcionario federal explicó que el impuesto especial sobre refrescos, implementado por primera vez en 2014, logró reducir su consumo durante los primeros años. Sin embargo, ante el repunte en las ventas de estos productos, el gobierno propone ahora aumentar esta carga fiscal, con el objetivo de lograr una reducción adicional del 7 al 10 por ciento en su consumo.
La meta, dijo, es frenar la tendencia ascendente en enfermedades crónicas y prevenir miles de muertes.
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Clark expuso que esta política pública ha demostrado ser eficaz en otros países. En Reino Unido, tras aplicar un impuesto similar en 2018, el consumo de refrescos disminuyó en un 30%; en Sudáfrica, el descenso fue del 29%, y en Chile, del 21%. Estos resultados han sido considerados como “evidencia contundente” de que gravar estas bebidas puede modificar los hábitos de consumo y salvar vidas.
El subsecretario también compartió un panorama preocupante: en la década de los ochenta, la diabetes no era considerada una epidemia, pero hoy afecta al 18% de los adultos mayores, mientras que uno de cada tres mexicanos tiene hipertensión.
Además, las muertes por enfermedades del corazón se han triplicado en las últimas décadas, pasando de 60 a 163 por cada mil fallecimientos relacionados con la diabetes.
Aunque el principal objetivo del aumento al impuesto no es recaudatorio, Clark informó que se estima que esta medida podría generar hasta 41 mil millones de pesos, recursos que serían destinados a fortalecer las políticas públicas del sector salud. Esto incluye campañas de prevención, promoción de estilos de vida saludables y mejora en la atención de enfermedades crónicas.
En su participación, el secretario de Salud, David Kershenobich, respaldó la propuesta fiscal y agregó que se intensificarán estrategias educativas y preventivas para desalentar el consumo de refrescos.
Subrayó que el combate a la epidemia de enfermedades metabólicas debe ser integral, combinando políticas públicas, cambios en el etiquetado, educación nutricional y acceso a opciones más saludables.
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