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Ciudad de México.- Como parte de una estrategia para fomentar una cultura de consumo más consciente, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) emitieron un mensaje conjunto sobre prácticas cotidianas que generan un impacto negativo en la economía de las familias mexicanas, además de contribuir al deterioro ambiental.
A través de un artículo publicado en la edición 583 de la Revista del Consumidor, ambas instituciones señalaron que el desperdicio de alimentos, la compra impulsiva de productos innecesarios y el uso excesivo de empaques desechables son algunas de las acciones más comunes que afectan el bolsillo de los hogares y aceleran el desgaste de recursos naturales.
Desperdicio de alimentos: un problema económico y ambiental
Uno de los focos de atención es el desperdicio de frutas, verduras y otros alimentos perecederos, que muchas veces terminan en la basura por mala planificación, almacenamiento inadecuado o compras innecesarias.
Esta práctica, además de representar una pérdida directa de dinero, implica un gasto invisible de agua, energía, tierra y otros insumos utilizados en su producción.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en México se desperdiciaron más de 90 kilogramos de alimentos por persona en 2023, lo que equivale a casi dos kilos por semana. Este problema, advierten Profeco y Condusef, va más allá del plano económico, pues contribuye al daño ambiental y al uso ineficiente de los recursos.
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Consumo responsable: planificar, reutilizar y reducir
Ante este panorama, las autoridades proponen una serie de acciones prácticas para ayudar a las familias a tomar decisiones más informadas al momento de consumir:
- Monitorear los residuos generados en casa, especialmente los relacionados con comida, para identificar patrones de compra y consumo.
- Planificar las compras con base en el consumo real de los productos, lo que permite evitar adquirir en exceso y reducir el desperdicio.
- Evaluar alternativas sostenibles a productos desechables, como envases rellenables y artículos con repuestos, tanto para alimentos como para productos de higiene y limpieza.
- Reparar, reutilizar o donar ropa, calzado, muebles y otros objetos en buen estado que ya no sean necesarios, en lugar de desecharlos inmediatamente.
- Utilizar recipientes reutilizables para bebidas, como botellas o termos, lo que ayuda a disminuir los llamados gastos hormiga relacionados con el consumo frecuente de café o agua embotellada.
Estas medidas, según Profeco y Condusef, no sólo favorecen una economía doméstica más eficiente, sino que también contribuyen a la protección del medio ambiente mediante la reducción de residuos y la promoción de un estilo de vida más sustentable.
Un cambio necesario
Las instituciones hacen un llamado a las familias mexicanas a tomar conciencia de que pequeñas acciones diarias, como revisar la basura que se genera en casa o cuestionar los motivos detrás de una compra, pueden tener un gran impacto a largo plazo.
“Adquirir con intención y no por impulso” es uno de los principios clave de esta campaña, cuyo objetivo es ayudar a construir hábitos de consumo más responsables, tanto en términos financieros como ecológicos.
Para conocer más detalles y recomendaciones, Profeco invita a consultar el artículo completo en la edición 583 de la Revista del Consumidor, disponible en línea: https://revistadelconsumidor.profeco.gob.mx/
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