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La historia de la pequeña Jazlyn Azuleth, símbolo de esperanza y resiliencia, dio un nuevo giro este 21 de noviembre con su regreso a México después de más de dos meses de tratamiento en el Hospital Shriners de Galveston, Texas. La menor, de apenas dos años, sobrevivió a la explosión de una pipa de gas ocurrida el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, Iztapalapa, tragedia que dejó 32 personas fallecidas, entre ellas su abuela, quien la protegió con su cuerpo para salvarle la vida
Contexto del accidente
El siniestro en Iztapalapa estremeció al país por la magnitud de la explosión y el saldo de víctimas. La pipa de gas estalló en plena vía pública, generando una llamarada que alcanzó a decenas de personas. Entre ellas se encontraba Jazlyn, quien sufrió quemaduras en el 25% de su cuerpo. Su abuela, considerada “heroína” por vecinos y autoridades, murió en el acto al cubrirla para evitar que las llamas la alcanzaran.
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Tratamiento en Estados Unidos
Gracias a la intervención de la Fundación Michou y Mau, especializada en apoyo a niños quemados, Jazlyn fue trasladada al hospital Shriners en Galveston, Texas. Allí recibió atención médica altamente especializada durante dos meses y cinco días. El centro es reconocido mundialmente por su experiencia en el tratamiento de quemaduras pediátricas, lo que permitió estabilizar a la menor y atender las lesiones críticas que ponían en riesgo su vida.
Durante su estancia, Jazlyn enfrentó procedimientos complejos, terapias de rehabilitación y cuidados intensivos. Los médicos lograron controlar las secuelas iniciales y preparar a la niña para continuar su recuperación en México.
Regreso a México
El viernes 21 de noviembre, Jazlyn y su madre aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El traslado fue coordinado por la Fundación Michou y Mau en conjunto con la Secretaría de Salud capitalina. Una ambulancia los llevó directamente a su domicilio, donde la menor continuará con un proceso de rehabilitación supervisado por especialistas locales
El regreso de Jazlyn representa un momento de alivio y esperanza para su familia, que ha enfrentado meses de incertidumbre y dolor tras la tragedia. La fundación confirmó que seguirá acompañando a la niña en su tratamiento, brindando apoyo médico y psicológico.
Estado de salud y próximos pasos
Aunque Jazlyn se encuentra fuera de peligro, las secuelas de las quemaduras requieren atención constante. Los especialistas señalan que la menor necesitará terapias físicas, cuidados dermatológicos y seguimiento emocional para enfrentar las consecuencias del accidente. Su recuperación será larga, pero el hecho de haber superado la etapa crítica es considerado un triunfo.
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