Puedes leer: Dolor de cuello por tensión | Cómo aliviarlo de forma práctica y las señales de alarma
México.- Durante los meses fríos es común escuchar la misma queja: ‘con este clima no dejo de moquear’.
Aunque puede resultar incómodo o incluso molesto, el aumento de secreción nasal cuando baja la temperatura no es una casualidad ni una simple reacción molesta del cuerpo. En realidad, se trata de un mecanismo de defensa complejo y muy eficiente que cumple una función clave para la salud respiratoria.
La nariz no es solo una vía de paso para el aire; actúa como un verdadero sistema de acondicionamiento. Cada vez que respiramos, el aire entra en contacto con la mucosa nasal, una superficie recubierta de membranas ricas en vasos sanguíneos.
Estas estructuras permiten calentar y humidificar el aire antes de que llegue a los pulmones. En condiciones normales, este proceso ocurre de forma casi imperceptible, pero cuando el ambiente es frío y seco, el trabajo de la nariz se intensifica.
Te puede interesar: ¿Sin resultados al hacer dieta? Descubre que es la crononutrición y cómo influye en los adultos
¿Cómo funciona la secreción nasal en el organismo?
El moco juega un papel central en este mecanismo. Esta sustancia viscosa protege el cartílago nasal y ayuda a que el aire se caliente y humedezca adecuadamente. Tal como explica la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) en sus redes sociales, el flujo sanguíneo y el moco mantienen el aire ‘cálido y húmedo’ antes de que llegue a los pulmones.
Esto significa que, el moco funciona como un aislante natural que evita que el aire frío irrite las vías respiratorias inferiores.
Sin embargo, el aire frío no coopera del todo. Las bajas temperaturas tienden a resecar e irritar el interior de la nariz. Cuando esto ocurre, las glándulas nasales comienzan a producir moco extra como respuesta defensiva. El objetivo es proteger los tejidos, evitar la inflamación y asegurar que el aire inspirado no dañe los pulmones.
Por eso, moquear no siempre es una mala noticia. De hecho, como señala la UNAM, muchas veces es señal de que la nariz está en ‘modo defensa’. Al incrementar la producción de moco, el organismo busca prevenir problemas mayores, como la irritación profunda de las vías respiratorias o alteraciones en la circulación sanguínea de la zona nasal.
Si la nariz se enfría en exceso, los vasos sanguíneos pueden inflamarse y provocar molestias más severas.
A este fenómeno se suma otro factor importante: el reflejo nasal por frío. Estudios fisiológicos han demostrado que la exposición al aire frío estimula terminaciones nerviosas en la nariz que activan la producción de secreciones.
Esto explica por qué incluso personas sanas, sin gripe ni alergias, presentan goteo nasal al salir a la calle en invierno.
Además, el moco no solo regula la temperatura y la humedad. También actúa como una barrera contra virus, bacterias y partículas contaminantes. En épocas frías, cuando las infecciones respiratorias son más frecuentes, este mecanismo cobra todavía mayor relevancia.
La secreción nasal atrapa microorganismos antes de que puedan avanzar hacia los pulmones, ayudando al sistema inmunológico a mantenerlos bajo control.
Lee también: ¿Rechinas los dientes en la noche? A lo mejor si, pero no te has dado cuenta; aquí los síntomas del bruxismo nocturno
Diferencias entre el ‘moqueo’ por el frío y el de infección
No obstante, existe una diferencia entre el moqueo fisiológico por frío y el causado por una infección. En el primer caso, el moco suele ser transparente y acuoso, y desaparece al entrar en un ambiente cálido.
Cuando hay infección, la secreción puede volverse espesa, amarilla o verdosa, y acompañarse de otros síntomas como fiebre, dolor o congestión persistente.
Si en invierno sientes que tu nariz ‘se convierte en una llave de agua’, recuerda que no es un defecto del cuerpo, sino una muestra de su eficiencia. Lejos de ser un enemigo, el moco es un aliado silencioso que protege tus pulmones, regula la temperatura del aire que respiras y reduce el riesgo de infecciones.
La próxima vez que el frío te haga moquear, vale la pena tenerlo presente: tu nariz, literalmente, te está cuidando.
Sigue leyendo: Le puede pasar a cualquiera… aprende a identificar el pie de atleta y qué hacer para prevenirlo
