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México.- El pie de atleta, conocido médicamente como tiña pedis, es una infección por hongos que afecta principalmente la piel de los pies, en especial los espacios entre los dedos.
Aunque su nombre sugiere que solo aparece en deportistas, lo cierto es que cualquier persona puede desarrollarlo, sobre todo cuando se combinan humedad, calor y contacto con superficies contaminadas. Se trata de una afección común, contagiosa y en la mayoría de los casos, fácil de tratar si se detecta a tiempo.
Esta infección es causada por hongos dermatofitos, organismos que se alimentan de la queratina presente en la piel, las uñas y el cabello. Estos hongos proliferan con facilidad en ambientes cálidos y húmedos, como vestidores, duchas públicas, albercas, gimnasios y calzado cerrado que no permite la ventilación adecuada del pie.
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¿Cómo se manifiesta el pie de atleta?
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero existen señales frecuentes que ayudan a identificar el problema. El síntoma más común es la comezón intensa, especialmente entre los dedos, acompañada de enrojecimiento, descamación y piel agrietada. En algunos casos, la piel puede verse blanquecina o macerada por la humedad constante.
Otras personas experimentan ardor, mal olor, ampollas o pequeñas fisuras dolorosas, que pueden sangrar si no se tratan.
Cuando la infección avanza, puede extenderse a la planta del pie, los costados o incluso a las uñas, provocando engrosamiento, decoloración y fragilidad ungueal. Si el hongo llega a las uñas, el tratamiento suele ser más prolongado.
Factores de riesgo
Existen condiciones que aumentan la probabilidad de desarrollar pie de atleta. Entre las más comunes se encuentran:
- Usar zapatos cerrados por periodos prolongados
- Sudoración excesiva en los pies
- Caminar descalzo en áreas públicas húmedas
- Compartir toallas, calcetines o calzado
- No secar adecuadamente los pies después del baño
- Sistema inmunológico debilitado
- Diabetes o problemas circulatorios
El pie de atleta también es más frecuente en adolescentes y adultos, aunque puede presentarse a cualquier edad.
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¿Cómo se trata el pie de atleta?
En la mayoría de los casos, el pie de atleta se puede tratar de manera efectiva con medicamentos antimicóticos tópicos, disponibles en farmacias sin receta médica.
Estos se presentan en forma de cremas, geles, sprays o polvos, y deben aplicarse durante el tiempo indicado, incluso si los síntomas desaparecen antes.
Es importante seguir el tratamiento completo, ya que suspenderlo de forma anticipada puede permitir que el hongo reaparezca. En infecciones más extensas, persistentes o cuando hay afectación de las uñas, el médico puede indicar antifúngicos por vía oral, los cuales requieren supervisión profesional.
Además del tratamiento farmacológico, es fundamental mantener los pies limpios y secos, cambiar calcetines diariamente y evitar el uso de calzado que favorezca la humedad.
Prevención del pie de atleta
La prevención es uno de los aspectos más importantes, ya que el pie de atleta tiende a reaparecer si no se corrigen los hábitos que favorecen su desarrollo. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Lavar los pies a diario con agua y jabón, y secarlos cuidadosamente, sobre todo entre los dedos
- Usar calcetines de algodón o materiales que absorban la humedad
- Cambiar los calcetines si se humedecen durante el día
- Alternar el calzado para permitir que se ventile y se seque
- Utilizar sandalias en regaderas públicas, albercas y vestidores
- No compartir objetos personales relacionados con los pies
- Aplicar talco o spray antifúngico si se suda en exceso
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¿Cuándo acudir al médico?
Si después de dos o tres semanas de tratamiento el problema no mejora, si la infección se extiende o si aparece dolor intenso, secreción o fiebre, es recomendable acudir a un profesional de la salud.
Las personas con diabetes o enfermedades que afecten el sistema inmunológico deben buscar atención médica desde los primeros síntomas, ya que las infecciones en los pies pueden complicarse con mayor facilidad.
El pie de atleta es una infección frecuente que, aunque puede resultar molesta, no suele representar un riesgo grave si se atiende de forma adecuada. Con hábitos de higiene correctos, tratamiento oportuno y medidas preventivas, es posible eliminar el hongo y evitar que vuelva a aparecer.
Prestar atención a la salud de los pies es una forma sencilla pero efectiva de cuidar el bienestar general del cuerpo.
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