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Redacción.- Cada mañana millones de personas enfrentan la misma decisión: apagar la alarma o darle unos minutos extra al sueño presionando el botón de ‘posponer’ o ‘snooze’.
Aunque parece un hábito inofensivo, sobre todo después de intentar dormir ‘solo cinco minutos más’, existe un debate creciente en el ámbito científico y de salud sobre si este comportamiento puede tener efectos negativos, incluso en el sistema cardiovascular.
¿Es solo una costumbre molesta o hay algo más de fondo? Para saberlo, sigue leyendo.
¿Cuál es el impacto del snooze sobre el sueño y el cuerpo?
Al sonar la alarma por primera vez, el cuerpo humano ya se encuentra en el proceso de transición del sueño hacia la vigilia. Incluso si despertamos sin recordar haber terminado un ciclo completo de descanso, nuestro organismo empieza a prepararse para la activación diaria.
Cuando se presiona el botón de posponer y se vuelve a caer en un sueño leve o interrumpido, esto puede generar un fenómeno conocido como inercia del sueño, caracterizado por sensación de somnolencia persistente y una activación incompleta del cerebro al despertar.
Las investigaciones han mostrado que el uso de repetidas alarmas para buscar más sueño no necesariamente mejora la calidad del descanso. En realidad, el breve sueño que se consigue tras presionar ‘snooze’ suele ser superficial y no proporciona los beneficios de las fases profundas del descanso, como el sueño REM, que es esencial para la recuperación cognitiva y física.
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¿Qué pasa con el corazón?
Existen diferentes teorías y acercamientos científicos sobre cómo este hábito puede influir en el sistema cardiovascular:
- Respuesta al estrés. Al despertarse, el cuerpo activa una respuesta fisiológica que incluye liberación de hormonas como el cortisol y un incremento del ritmo cardíaco y la presión arterial para facilitar la transición al estado de vigilia. Si una persona vuelve a dormirse después de la primera alarma y luego es despertada nuevamente, ese proceso de activación y desactivación se repite, lo que podría traducirse en picos de tensión arterial y mayor variabilidad en el ritmo cardíaco, según especialistas en sueño.
- Fragmentación del sueño y ritmo cardíaco. Aunque algunos medios de comunicación han sugerido que este patrón de microdespertares temprano puede afectar negativamente el ritmo cardiaco y hasta la salud cardiovascular en general, las evidencias científicas directas aún no son concluyentes. Esto quiere decir que aunque sí hay mecanismos que podrían, en teoría, aumentar el estrés cardiovascular, no hay estudios definitivos que demuestren que presionar el ‘snooze’ ocasionalmente cause daño al corazón en personas sanas.
¿Qué dice la ciencia?
La ciencia sobre este tema no es unánime; de hecho, algunos estudios recientes incluso cuestionan la idea de que el uso del botón de posponer tenga efectos nocivos significativos.
Investigación en ‘Journal of Sleep Research’
Un estudio con adultos que regularmente empleaban el ‘snooze’ no encontró efectos adversos claros sobre la calidad total del sueño, niveles de hormonas de estrés o somnolencia al despertar.
Según esta investigación, las personas que posponen la alarma pierden solo unos minutos de sueño y no muestran diferencias significativas en comparación con quienes se levantan de inmediato al sonar la primera alarma.
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Posibles beneficios del ‘snooze’
Otra investigación señaló que, para algunas personas, el uso moderado del ‘snooze’ podría ayudar a reducir la inercia del sueño al permitir una transición más gradual desde el descanso profundo hacia la vigilia.
Esto potencialmente mejora ciertos aspectos del rendimiento cognitivo justo después de despertarse.
El descanso adecuado es lo que importa
Independientemente de que presionar el ‘snooze’ tenga o no un impacto directo en la salud cardiovascular, hay algo que sí respaldan numerosos estudios: la importancia de dormir lo suficiente y de forma ininterrumpida para la salud en general y específicamente para el corazón.
La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda entre 7 y 9 horas de sueño por noche en adultos para disminuir el riesgo de hipertensión, enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.
El sueño fragmentado, prolongado o de mala calidad se ha asociado con factores de riesgo como:
- Elevación de la presión arterial
- Aumento de hormonas del estrés
- Ritmos cardiacos irregulares
- Mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas a largo plazo
Estas asociaciones están bien documentadas, aunque no necesariamente se originan solo por el hábito de posponer la alarma, sino por patrones de sueño deficientes en general.
No existe evidencia científica concluyente que pruebe que presionar el botón de posponer alarma cause daño directo al corazón, pero sí hay indicaciones de que repetidas interrupciones del sueño pueden activar la respuesta de estrés del cuerpo y contribuir a patrones de sueño fragmentado que, con el tiempo y si se combinan con otros factores, podrían influir en la salud cardiovascular.
Lo más importante para mantener un corazón sano no es tanto evitar el botón de ‘snooze’ en sí, sino asegurar una rutina de sueño regular y suficiente, adaptada a las necesidades de cada persona, así como priorizar hábitos que favorezcan un descanso continuo y reparador.
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