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México.- El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) invitó a la población a ser conscientes y evitar empeorar la salud gastrointestinal cuando se padece una úlcera gástrica.
“¡No le echen limón a la herida! Así es cuando se sufre de Úlcera Gástrica, los irritantes y otro tipo de alimentos deben evitarse”, alertó la dependencia sanitaria.
“¡Que tu estómago no haga erupción!”, añade la publicación las redes sociales del Issste.
¿Qué es una úlcera gástrica?
Las úlceras gástricas son una de las afecciones digestivas más comunes y, al mismo tiempo, menos comprendidas por la población en general. Aunque suelen asociarse de manera automática con el estrés o el consumo de alimentos irritantes, su origen es más complejo y requiere atención médica oportuna.
Una úlcera gástrica es una lesión abierta que se forma en el revestimiento interno del estómago. Se produce cuando el equilibrio natural entre los ácidos gástricos y las defensas de la mucosa se rompe, permitiendo que el ácido dañe el tejido.
A diferencia de la úlcera duodenal, que aparece en la primera porción del intestino delgado, la úlcera gástrica se localiza directamente en el estómago y suele causar síntomas más persistentes.
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¿Qué ocasiona una úlcera gástrica?
Entre las causas más frecuentes se encuentra la infección por ‘Helicobacter pylori’, una bacteria que vive en el estómago y que puede debilitar la capa protectora de la mucosa. Esta infección es muy común a nivel mundial y, en muchos casos, pasa desapercibida durante años.
Otra causa importante es el uso prolongado de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el naproxeno o la aspirina, que pueden irritar el revestimiento gástrico y favorecer la aparición de lesiones.
Los síntomas de una úlcera gástrica varían de una persona a otra, pero el más característico es el dolor o ardor en la parte superior del abdomen, que suele aparecer después de comer. Este dolor puede acompañarse de sensación de llenura, náuseas, vómitos, eructos frecuentes o pérdida del apetito.
En casos más graves, pueden presentarse vómitos con sangre o heces oscuras, señales de sangrado interno que requieren atención médica inmediata.
Así que es muy importante no ignorar las molestias digestivas persistentes. Muchas personas se automedican con antiácidos sin investigar la causa del problema, lo que puede aliviar los síntomas de forma temporal pero no resolver la lesión.
El diagnóstico adecuado generalmente se realiza mediante una endoscopia, que permite observar directamente el estómago y, si es necesario, tomar muestras para detectar ‘H. pylori’.
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¿Cuál es el tratamiento contra las úlceras gástricas?
El tratamiento de las úlceras gástricas depende de su origen. Cuando existe infección bacteriana, se indica una combinación de antibióticos junto con medicamentos que reducen la producción de ácido, como los inhibidores de la bomba de protones.
En el caso de las úlceras relacionadas con el uso de AINE, el primer paso suele ser suspender o cambiar el medicamento, siempre bajo supervisión médica, y proteger el estómago con fármacos específicos.
Además del tratamiento farmacológico, los cambios en el estilo de vida y alimentación son esenciales en la recuperación y prevención de nuevas úlceras. Una de las recomendaciones más importantes es evitar el consumo de tabaco, ya que fumar retrasa la cicatrización de la mucosa gástrica y aumenta el riesgo de complicaciones.
De igual manera, el consumo excesivo de alcohol puede irritar el estómago y empeorar los síntomas.
Aunque no existe una ‘dieta universal’ contra la úlcera, se aconseja optar por comidas ligeras, fraccionadas y fáciles de digerir. Reducir el consumo de alimentos muy grasos, picantes, ácidos o altamente procesados puede disminuir la irritación gástrica.
Incorporar frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales suele ser beneficioso, siempre observando cómo responde cada organismo.
El manejo del estrés, aunque no es una causa directa de la úlcera, sí influye en la percepción del dolor y en los hábitos que pueden agravar la condición, como comer de forma irregular o recurrir al alcohol y al tabaco.
Técnicas de relajación, ejercicio moderado y una adecuada higiene del sueño pueden contribuir a un mejor control de los síntomas.
Cabe destacar que las úlceras gástricas no tratadas pueden derivar en complicaciones serias, como sangrado, perforación del estómago u obstrucción del paso de los alimentos. Por ello, ante síntomas persistentes o alarmantes, la consulta médica no debe posponerse.
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