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México.- Los calambres musculares son una de las molestias más comunes tanto en personas que hacen ejercicio como en quienes pasan mucho tiempo sentados o incluso dormidos.
Se presentan de forma repentina, provocando una contracción involuntaria, intensa y dolorosa de uno o varios músculos, especialmente en la pantorrilla, los muslos y los pies.
Aunque por lo general duran solo unos segundos o minutos, la sensación puede ser muy incómoda y, en algunos casos, dejar dolor residual durante horas. Factores como la deshidratación, la pérdida de minerales, la fatiga muscular o una mala postura suelen estar detrás de este problema.
Los Noticieristas comparte información para entender mejor por qué aparecen los calambres y qué hacer para evitarlos.
¿Qué son los calambres y por qué duelen?
Un calambre es una contracción súbita, involuntaria y dolorosa de las fibras musculares. En otras palabras, el músculo se ‘encoge’ sin que la persona pueda controlarlo y permanece tenso por varios segundos.
Este dolor ocurre porque la contracción es tan fuerte que reduce momentáneamente el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo que limita el aporte de oxígeno y activa los receptores del dolor.
Por eso, cuando aparece un calambre, la molestia suele sentirse como un ‘tirón’ intenso o un endurecimiento del músculo.
Las zonas más afectadas son: las pantorrillas, muslos, pies, dedos de los pies, así como ocasionalmente brazos y manos.
También pueden aparecer durante la noche, despertando a la persona de forma repentina.
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¿Cuáles son las causas más comunes de los calambres?
Existen varios factores que favorecen la aparición de calambres, y muchas veces se combinan entre sí.
- Deshidratación
Cuando el cuerpo pierde demasiados líquidos, especialmente por sudoración excesiva, los músculos no funcionan de manera adecuada. Esto ocurre con frecuencia después de hacer ejercicio intenso o durante días calurosos.
- Desequilibrio de electrolitos
Minerales como sodio, potasio, calcio y magnesio son esenciales para la contracción muscular. Si sus niveles disminuyen, el riesgo de sufrir espasmos aumenta considerablemente.
- Fatiga o sobreesfuerzo muscular
Un músculo cansado es mucho más propenso a sufrir contracciones involuntarias. Esto es común después de entrenamientos prolongados o de movimientos repetitivos.
- Falta de acondicionamiento físico
Las personas que no están acostumbradas al ejercicio suelen experimentar calambres con mayor facilidad cuando realizan actividades intensas.
- Posturas prolongadas
Permanecer mucho tiempo sentado, de pie o dormir en una posición incómoda también puede desencadenarlos.
¿Qué hacer en el momento en que aparece un calambre?
Cuando ocurre un calambre, actuar rápido puede ayudar a disminuir la duración y el dolor.
Estira suavemente el músculo
Si el calambre está en la pantorrilla, intenta estirar la pierna y llevar la punta del pie hacia arriba, en dirección a la rodilla.
Masajea la zona
Frotar suavemente el músculo ayuda a relajarlo y mejorar la circulación.
Aplica calor
Una compresa tibia o una ducha caliente puede ayudar a relajar la fibra muscular.
Camina un poco
Mover lentamente la zona afectada puede acelerar la recuperación.
Ahora ya lo sabes, estas medidas suelen aliviar el espasmo en pocos minutos.
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¿Cómo prevenir los calambres en la vida diaria?
La mejor forma de evitar los calambres es adoptar hábitos preventivos.
- Beber suficiente agua durante el día
- Hidratarse antes, durante y después del ejercicio
- Realizar calentamiento previo
- Hacer estiramientos al terminar la actividad física
- Consumir alimentos ricos en potasio y magnesio, como plátano, naranja, jitomate, espinaca y frutos secos
- Evitar ejercicios excesivos sin preparación
- Mejorar la postura al dormir o permanecer sentado
Especialistas también recomiendan no ignorar los calambres frecuentes, especialmente si ocurren sin esfuerzo físico aparente.
¿Cuándo es importante consultar al médico?
Aunque la mayoría de los calambres son benignos, es recomendable buscar atención médica si:
- Duran más de varios minutos
- Aparecen con mucha frecuencia
- Vienen acompañados de debilidad muscular
- Hay hinchazón o cambios en la piel
- Ocurren sin causa aparente
En algunos casos pueden estar relacionados con problemas circulatorios, nerviosos o metabólicos.
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